DE OLIMPIA A LONDRES 2012 (XI)


A partir del primero de agosto de 1936, Berlín, capital de Alemania,  se convirtió en la gran ciudad del deporte mundial, en contra del criterio de la prensa internacional que reconocía el carácter fascista de la nación germana con Adolfo Hitler a la cabeza del nazismo.

El conde Baillet Latour , entonces presidente del Comité Olímpico Internacional le expresó al dictador alemán : “Ruego consideréis que sois aquí… un huésped y no su organizador…. el COI velará para que estos Juegos se desarrollen sin propaganda política”. Sin embargo, todo quedó en palabras.

Las ideas xenófobas estuvieron presentes todo el tiempo en el ambiente de la urbe berlinesa  promovidos por sus reaccionarios dirigentes, quienes cegados por el odio racial y hegemónico trataban de demostrar a cada instante la supuesta superioridad aria.

Jesse Owens

Pero, todos los sueños hitlerianos los hecho a perder un joven negro norteamericano, su nombre de pila James Cleveland Owens, más conocido en el planeta por Jesse Owens; quien llegó, corrió, saltó, y triunfó, dejando en ridículo las absurdas teorías del Füher.

El joven atleta estadounidense nació el 12 de septiembre de 1913 en  Oakville, aunque  aún niño se traslado hacia  a la ciudad de Cleveland en el Estado de Ohio y fue el séptimo de una numerosa prole de 11 hermanos.

Tres años antes de la cita olímpica alemana Owens comienza a sobresalir en las pruebas de campo y pista  a nivel nacional entonces era estudiante del instituto East Technical High School de Cleveland, allí en unas competencias rompe el récord mundial de salto de longitud para estudiantes de institutos, con una marca de7,55 metrose iguala el récord mundial en100 metroslisos con una marca de 10,4 segundos.

Sin embargo, su gran hazaña la alcanzó  la tarde del 25 de mayo de 1935, durantela Big TenConference en Ann Arbor, Míchigan. Allí en el breve periodo de tiempo de 45 minutos logra cuatro récords mundiales. Primero iguala el de las100 yardas(91 metrosen 9,4 segundos) y rompe las plusmarcas del planeta en salto de longitud (8,13 metros, un récord que duró 25 años),220 yardas(201 metros) lisas (20,3 segundos) y220 yardasvallas (22,6 segundos, convirtiéndose en la primera persona en bajar de los 23 segundos) en esa distancia.

Con semejante antecedente en Berlín, Owens conquistó cuatro medallas de oro, al vencer en 100;200 metrosplanos, relevo 4X100, donde por primera vez un a cuarteta lograba romper la barrera de los 40 segundos exactos y en el salto de longitud cuando clavó los pinchos a la distancia de8,06 metros.

Aquel día  Hitler abandono furioso el estadio olímpico, no quiso premiar al héroe atlético de los juegos,  después  sucedería lo de siempre el hombre aclamado en la cita  estival de 1936 y que con su actuación derrumbó muros de intrigas, terminó marginado por la misma discriminación racial en su propio país, correría contra un caballo en un espectáculo denigrante para un hombre de su historial deportivo  y ocuparía  el trabajo criado en el hotel Waldorf-Astoria.

Años más tarde diría: contaría:

    Cuando volví a mi país natal, después de todas las historias sobre Hitler, no pude viajar en la parte delantera del autobús. Volví a la puerta de atrás. No podía vivir donde quería. No fui invitado a estrechar la mano de Hitler, pero tampoco fui invitado a la Casa Blanca a dar la mano al Presidente.

El destacado atleta estadounidense falleció a los 66 años de edad víctima de un cáncer en el pulmón, el 31 de marzo de 1980 en Tucsón, Arizona. Su cadáver fue enterrado en el cementerio Oak Woods de Chicago.

Aunque  Jesse Owens no fue el único que hizo tragar buches amargos al gran dictador, el  también estadounidense Glenn Morris triunfó en el decatlón sobre un deportista local, y la húngara Ilona Eliek, interpuso su espada por delante de una atleta germana.

Pero, sin dudas, Berlín fue Jesse Owens el hombre que con sus poderosas y veloces piernas se enfrentó al nazifascismo alemán, más el tronar de los cañones se escuchaba a lo lejos, España es un “Poema en cuatro angustias y una esperanza” (1), la guerra se acerca y pasaran 12 años para que las juventudes del planeta vuelvan a disfrutar de los Juegos Olímpicos.

(1) poema del cubano Nicolás Guillén

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