LA ELEGANCIA DE LA PALABRA HECHA PERSONA


Al sureste de la ciudad de Camagüey, a unos 60 kilómetros aproximadamente se levanta la comunidad de Hatuey e fundada en 1902 la cual  pertenece al municipio de Sibanicú a raíz de la inauguración del tren desde Santa Clara hasta San Luís en Oriente, ya que daba paso a la línea central del ferrocarril.

To the southeast of the city of Camagüey, about 60 kilometers away, the community of Hatuey rises and was founded in 1902, which belongs to the municipality of Sibanicú as a result of the inauguration of the train from Santa Clara to San Luis in Oriente, as it gave way to the central line of the railway.

Allí mujeres y hombres son dados a la artesanía artística, verdaderos hacedores de sueños y creación, nombres como los de Trinidad Cruz Crespo (Trinita) Esperanza López Vedo (Panchita), Celia Ramón Gómez e Idelisa Rivero Victoria  y Rafael Tamarit, algunos ya fallecidos, han dado lustre a esa pequeña localidad.

En ese poblado rural nació hace 100 años otra persona que brilló con luz propia,  haciendo con el talento un camino  que lo llevó  por parajes que tuvieron resonancia en todo el país y en otros lugares del mundo.

Elio Enrique Constantín Alfonso (Hatuey 4/2/2019 – La Habana/12/9/1995), uno de los referentes del periodismo cubano del siglo XX quien a su paso por redacciones y cabinas de los diversos medios de prensa en los que tuvo, se desempeñó como corrector, cronista y narrador deportivo, articulista entre otras facetas) en periódicos como “El Pueblo”, “Prensa Libre”, “Luz”, “Diario Nacional, la revista “Carteles”, y luego de 1959 en los diarios “Revolución” y “Granma”.

En este último órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, (PCC) ocupó distintas responsabilidades  entre ellas la de subdirector, sin dejar de escribir o realizar coberturas informativas en el país o el extranjero, como la de corresponsal de guerra en Nicaragua.

También  dio su aporte a la docencia tanto en la antigua Escuela “Manuel Márquez Sterling” y luego en la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Habana, y en sus últimas colaboraciones luego de jubilarse llevaría una sección acerca del lenguaje, aspecto en el cual ya en 1957, la Academia de la Lengua lo había distinguido con un premio.

Elio Constantín sobresalió por la sobriedad y la pulcritud de la palabra, tanto la escrita  en las publicaciones periódicas como en la relatoría de los eventos deportivos, en especial el fútbol su gran pasión, estilo y calidad que no ha sido superada, ni igualada.

Foto: Tomada de Internet

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