A 150 AÑOS: DEL ALZAMIENTO DE LAS CLAVELLINAS:


Tan solo habían transcurrido  26 jornadas desde el levantamiento armado de Carlos Manuel de Céspedes y otros patriotas en el ingenio La Demajagua, cuando los camagüeyanos secundaron la insurrección.

Only 26 days had elapsed since the armed uprising of Carlos Manuel de Céspedes and other patriots at the La Demajagua plantation, when the Camagüeyans seconded the insurrection.

Era el cuatro de noviembre de 1868, cuando tuvo lugar el Alzamiento de las Clavellinas, a uno 13 kilómetros al norte de la entonces Villa de Santa María del Puerto del Príncipe, en que 76 conspiradores se alistaron  para enfrentar a las huestes españolas.

La acción armada persiguió como objetivo apoyar a los revolucionarios orientales en especial los bayameses y manzanilleros quienes tuvieron que adelantar el momento  del levantamiento ante la posibilidad de que una infidencia abortará los planes conspirativos que desde meses antes unos y otros venían elaborando en las asambleas celebradas en la reunión de La finca de Rubalcaba en  Los Caletones y otra tercera desarrollada el cuatro  de agosto de 1868 en las cercanías de Camagüey.

Realmente el pronunciamiento en arma de Céspedes sorprendió al resto de los conjurados, pero el instante no era para discusiones  y los camagüeyanos realizan un gran esfuerzo  con el empuje y la capacidad organizativa de Ignacio Agramonte y Loynaz y Salvador Cisneros Betancourt, integrantes de la Junta Revolucionaria  que culmina  en el Alzamiento antes mencionado.

Aquel cuatro de noviembre hace 150 años los  insurrectos marcharon hasta el ingenio El Cercado, propiedad de Martín Castillo Agramonte, donde Jerónimo Boza Agramonte fue nombrado jefe militar superior del Camagüey y Gregorio Boza, segundo jefe.

Los patriotas se organizaron en siete pelotones y designaron como jefes de los mismos a Ignacio Mora de la Pera, Manuel Boza Agramonte, Martín Loynaz Miranda, José Recio Betancourt, Eduardo Agramonte Piña, Francisco Arteaga Piña y Manuel Agramonte Porro.

Ignacio  y el marqués de Santa Lucia no estuvieron presentes en el alzamiento por estar cumpliendo tareas de apoyo en la ciudad.  Agramonte se sumaría a las tropas el 11 de noviembre en el ingenio El Oriente, y desde entonces comenzaría a prestar incalculables servicios a la patria, uno de ellos  el 26 de ese mes en la reunión del Paradero de Las Minas, cuando ante la vacilación de los incipientes traidores,  en encendidas palabras señaló: “Acaben de una vez los cabildeos, las torpes dilaciones, las demandas que humillan, Cuba no tiene más camino que conquistar su redención arrancándosela a España por la fuerza de las armas”.

La Revolución se salvaba, los luchadores orientales podrían contar con el apoyo de sus hermanos, y no serían socavados por las tropas colonialistas.

A 150 años  de aquellos acontecimientos el ejemplo de los patriotas camagüeyanos en Las Clavellinas por ver a una Cuba libre y soberana está vivo en las presentes y futuras generaciones que toman como suyos ese legado.

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