GIRÓN (I): PRELUDIO


Uno de loa aeropuerto bombardeado el 16 de abril de 1961.

El 16 de abril de 1961 en la intersección de las calles 23 y 12 en el Vedado, La Habana, miles de cubanos se reunían para dar el último adiós a las víctimas de los bombardeos ocurridos el día anterior sobre tres aeropuertos de la Isla.

On April 16, 1961 at the intersection of 23rd and 12th streets in Vedado, Havana, thousands of Cubans gathered to give their last farewell to the victims of the bombings that occurred the previous day on three airports on the island.

Aviones de combate B-26 camuflados con las insignias de las Fuerza Área Revolucionarias ejecutaron el criminal acto sobre los aeródromos de Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños y el aeropuerto civil “Antonio Maceo” de Santiago de Cuba.

Este hecho constituiría la antesala de la invasión mercenaria por Playa Girón, organizada, planeada, financiada y armada por el gobierno  de los Estados Unidos y sus instituciones militares y de inteligencia con el propósito de derrocar el legitimo poder  que los cubanos se habían dado así mismos el Primero de Enero de 1959

Discurso de Fidel Castro Ruz en la despedida del duelo de las víctimas del ataque mercenario.

El artero ataque costó la vida de valerosos compatriotas, así como cuantiosos daños a las instalaciones u medios aéreos que estarían inutilizables, al menos ese era el objetivo, horas después  cuando se produjera el desembarco por la costa sur de la provincia de Matanzas, solo que se había hecho una efectiva desconcentración de los equipos y colocados maqueta en otros lugares para evitas mayores pérdidas.

Sin embargo, el preludio de esas acciones habían comenzado desde mucho antes cuando el Imperio yanqui se percato que la Revolución era de verdad, que atomizaría el viejo régimen de ladrones y traidores y que por fin la paz y la justicia social  tendría  un camino a seguir.

Desde el propio año ´59 comenzaron las conspiraciones y agresiones, los planes de atentados a los dirigentes revolucionarios y los actos terroristas cometidos por las bandas contrarrevolucionarias que ellos se encargaron igualmente de brindarle todos los medios necesarios, desde la propia embajada estadounidense en la capital cubana se planeaba y dirigía la guerra sucia.

El tema Cuba y el derrocamiento de su gobierno ha formado desde entonces en parte de la agenda electoral, política y diplomática de ese país norteño. La orden ejecutiva fue dada por el mandatario  Dwight Eisenhower, no obstante sería John F. Kennedy el encargado de hacer realidad lo dispuesto por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y el Pentágono.

Por aquella época el demócrata Kennedy y el republicano Richard Nixon, entonces vicepresidente norteamericano, disputaban la Casa Blanca.

Como parte de un ritual utilizado por Eisenhower, el aspirante demócrata, como el republicano fue informado de la situación política  global primero, y también de los planes por liquidar a la Revolución cubana,  por parte de la CIA, ambos confirmaron lo que ya se había convertido en un secreto a voces.

John Kennedy, quiso capitalizar a favor de su campaña al decir: “Las fuerzas que luchan por la libertad en el exilio y en las montañas de Cuba deben ser sostenida y ayudadas” (1).

En un discurso pronunciado el seis de octubre en Cincinnati agregó “Esperemos que los acontecimiento puedan una  vez más darnos oportunidad de ejercer nuestra influencia a favor de la causa de la libertad en  Cuba”. (2)

De cuanto caló el asunto cubano entre los dos pretendientes a la Casa Blanca dio cuenta Hebert G. Klein, secretario de prensa de Nixon en un artículo publicado el 25 de marzo de 1962 en el San Diego Unión.

“Desde la campaña de 1960 mucho de nosotros estábamos convencido de que Cuba,  podía ser la cuestión decisiva en una reñida elección presidencial en la historia moderna…

Por su parte Nixon en un a jugada  política declararía cínicamente el 29 de octubre: “… la fantástica recomendación de que el gobierno de los Estados Unidos ayude directamente a las fuerzas anticastristas  tanto en Cuba como fuera de Cuba…

“¿Sabéis lo que esto significaría? Violaríamos inmediatamente  cinco tratados con los estados americanos, entre ellos el Tratado de Bogotá de 1948…

“También violaríamos nuestros solemnes compromisos  con las Naciones Unidas”. (3)

Lo de los tratados era cierto, pero expresado por  Nixon era una  cortina de humo, pues poco le importaba a él y al resto de ese gobierno violar acuerdo, disposiciones y cuanto hubiera que hacer para hacer realidad sus  apetencias.

Desde entonces y durante 14 campañas elecciones y 11  administraciones estadounidense   el circo contra la Mayor de las Antillas ha estado montado, para beneficio mutuo de los políticos corruptos de ese país, los terroristas y mafiosos contrarrevolucionarios que sacan grandes tajadas de dinero del erario publico norteamericano.

1.- Notas  tomadas del Libro: “El Gobierno Invisible.

2.- ob. cit.

3.- ob. cit.

Fotos: Internet

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