LA OTRA VERSIÓN


Desde la publicación de la primera obra en este blog Entretinajoes siempre hemos dado nuestras opiniones personales y difundimos su propio trabajo, sin embargo en esta oportunidad hacemos una excepción, porque mucha gente nos ha acercado y pregundado ocurrió en Sancti Spíritus en el juego De Béisbol De la categoría Sub 23 entre Camagüeyanos y spiritunaos, la colega Elsa Ramos del diario Escambray, nos da una primera impresión y Jorge Enrique Jérez Belizario, nos ofrece una complementación.

La verdad es que lo que pasó en el estadio “José Antonio Huelga” nunca debería haber ocurrido, y aunque los jugadores involucrados en el evento merecen una sanción, la representación de la comisión nacional presente en el juego, los árbitros y las autoridades deben evitar Hecho tan deplorable y también tienen un qacto condenatorio, por su incapacidad para actuar.

Les dejo los dos puestos de trabajo: tienen la palabra

Since the publication of the first work in this blog Entretinajoes we have always given our personal opinions and spread their own work, however in this opportunity we make an exception, because many people have approached us and pregundado happened in Sancti Spíritus in the game of Baseball Of the category Sub 23 between Camagüeyanos and spiritunaos, the colleague Elsa Ramos of the newspaper Escambray, gives us a first impression and Jorge Enrique Jérez Belizario, offers us a complementation.

The truth is that what happened in the “Jose Antonio Huelga” stadium should never have occurred, and although the players involved in the event deserve a sanction, the representation of the national commission present in the game, the referees and the authorities should To avoid so deplorable fact and they also have a condemnatory qacto, for their incapacity to act.

Here I leave you both jobs: you have the floor.

SERIE NACIONAL SUB-23: CHOQUE SANCTI SPÍRITUS-CAMAGÜEY TERMINA CON 34 EXPULSADOS TRAS PELEA MASIVA.

Por: Elsa Ramos

Lo que empezó como un juego de pelota entre Camagüey y Sancti Spíritus terminó en un desordenado ring de boxeo. Aunque la lluvia hizo acto de presencia en tierra espirituana en la tarde de este lunes, no fue la causante del desenlace del partido entre Sancti Spíritus y Camagüey, el último de la subserie de cuatro entre ambas novenas como parte de la IV Serie Nacional Sub-23.

El juego del José Antonio Huelga se decidió por una gran pelea entre los jugadores de ambos equipos con el partido a la altura del séptimo capítulo, 15-6 a favor de los visitantes, con tres jonrones incluidos.

¿Que cómo un encuentro con tamaña desproporción provocó una riña tumultuaria de bates volando por el aire, piñazos al por mayor y hasta una herida de tres puntos provocada por un casco en el rostro de uno de los jugadores espirituanos? Trataré de explicar.

Al parecer el cuadrangular de Danny Luaces tan temprano como en el segundo capítulo para empatar el partido a una, sembró la mala simiente. Poco a poco y sin que los árbitros actuantes parecieran advertirlo, ni tampoco los cuerpos de dirección de ambos conjuntos, comenzaron caldearse los ánimos, al mejor estilo callejero cuando se cobran venganzas.

Y llegó lo que usted ya sabe que viene cuando en un partido se forma el “dale al que no te dio” y el deadball y otras artimañas “sin estadísticas” vienen a resolver lo que el verdadero béisbol no puede por los cauces del juego sano.

En ese mismo inning llegó el primer pelotazo, de los ocho que se dieron en el encuentro a razón de tres por Camagüey y cinco por Sancti Spiritus.

A partir del cuarto capítulo entre pelotazos, errores, toques y robos de base sin mucha justificación, encontronazos… en el “Huelga” se jugó de todo, excepto pelota y buenas prácticas. Sobre el terreno apareció una especie de “chacaleo manigüero”, que según dicen, siempre ha existido en la pelota cuando un equipo pretende desmoralizar al otro, más allá de un marcador desequilibrado y el contrario responde a la supuesta provocación con impotencia.

En la séptima entrada llegó la última gota que colmó la copa de la indisciplina, cuando los bates y los casos se desenfundaron, no justamente para jugar.

Así las cosas, fueron expulsados al instante 16 integrantes del equipo de Sancti Spíritus y 18 de Camagüey. Como consecuencia de tal desenfreno el partido se decidió por forfeit en contra de ambos elencos, pues la cantidad de suspensiones los dejó sin la cantidad reglamentada de jugadores (al menos diez con los lanzadores) para concluir un partido.

Hasta aquí los hechos que el periódico espirituano, Escambray, reconstruyó por la grabación de celulares de los pocos aficionados que asistieron al “Huelga” y testimonios de testigos oculares, incluido el comisario de la Comisión Nacional de Béisbol, quien adelantó que además de las expulsiones, la máxima dirección del deporte evalúa la aplicación de medidas más severas en dependencia del grado de responsabilidad y participación de cada uno de los involucrados.

Por lo pronto, en el José Antonio Huelga hubo tres perdedores: Sancti Spíritus, Camagüey y el béisbol cubano. Si las consecuencias no fueron peores fue por la actuación de las autoridades deportivas presentes en el estadio que lograron, no con poco trabajo, sofocar la reyerta de grandes proporciones. También porque como es habitual, no había mucho público.

Queda claro que a los árbitros se les fue de las manos un partido que en realidad, nunca tuvieron en ellas. Tampoco ninguno de los cuerpos técnicos de los dos equipos tuvo capacidad para controlar a sus propios atletas desde el instante mismo en que sobre el Huelga se veía sobrevenir el nubarrón de indisciplinas y ¿delitos?

Si algo le faltaba a esta Serie Sub 23 para sumar otra raya a su lista de calamidades por su bajo perfil como espectáculo era justamente un hecho lamentable como este. El béisbol cubano se corroe por estos actos violentos, hijos de una cadena de varios eslabones con proyección en la propia Serie Nacional.

Es un asunto que llueve sobre mojado. Este mismo estadio vivió una bronca similar en medio de un play off entre Sancti Spíritus e Industriales cuando un deadball mal tirado a Lisván Correa provocó una riña tumultuaria generalizada. Otras indisciplinas han dejado heridos graves, estrellones al estilo del judo y otras puestas en escena que han involucrado a managers y peloteros.

Pero casi siempre, para no ser absoluta, detrás de una “buena bronca”, ha venido una buena mano pasada “desde arriba” con medidas cosméticas que por lo general terminan coartando las sanciones porque se entiende que el agresor, ya se portó bien y hasta algún que otro manager ha sido “premiado” con la dirección del “Cuba” luego de una “bronquita menor”.

Quizás estemos esperando a que ocurra una hecatombe mayor, tanto como un muerto en medio de un estadio, que ojalá nunca ocurra, ni siquiera como lección para enrutar la disciplina por sus verdaderos cauces.

¿Qué tipo de valores inculcamos en los atletas cuando un simple juego para disfrutar y dar placer termina como una valla de gallos o un ring de boxeo? ¿Por qué ninguno de los involucrados midió las consecuencias para cada equipo, aun con opciones de clasificación? ¿Podrá el béisbol cubano sanearse de sus propias heridas? Ojalá lleguen primero las respuestas, antes que la sangre al río… o al béisbol.

(Tomado de Escambray)

¿QUÉ PASÓ EN EL HUELGA DE SANCTI SPIRITUS?, LA VERSIÓN DE LOS NUESTROS

Por Jorge Enrique Jerez Belisario

CAMAGÜEY.- Los Toros del Sub-23 vieron ayer esfumadas todas sus opciones de clasificar, al ceder ante Las Tunas por apretado marcador de dos carreras por una.

A los muchachos de Camagüey no les quedaba otra que ganar y ganar, para luego esperar a ver que acontecía entre Granma y Holguín, pero muy diferente hubiera sido este final si hubieran ganado el choque en que aplicaron forfeit para los dos equipos luego de los acontecimientos del Huelga. Muy poco podían hacer en esta última subserie con dos de sus jugadores claves fuera del equipo.

¿Qué pasó en el Huelga?

La noticia sorprendió a todos, incluso algunos pensaron que era una equivocación, pues nunca se había aplicado en nuestra pelota nacional forfeit para los dos equipos en juego, en las palabras de Leonel Moa, “una regla de última hora”.

Otra vez los espirituanos se ven involucrados en una riña dentro del “José Antonio Huelga”, anteriormente el 28 de febrero del 2010 el equipo de Sancti Spiritus había protagonizado una situación similar ante los industrialistas.

Adelante Digital fue tras los directivos del deporte en la provincia para tratar de esclarecer los hechos, que sin lugar a dudas influyeron en que hoy Camagüey ya no tenga opciones de clasificar a la próxima etapa de la IV Serie Nacional Sub-23.

“Ganábamos por nueve carreras en el 7mo., cuando viene al bate Danny Luaces, que ya había conectado jonrón y triple, le propinan pelotazo, el cuarto que recibían los visitantes en el juego, Luaces se roba segunda y luego le dan otro deadball a Dariel Avilés, el árbitro expulsa al lanzador y al director.

“Alrededor de la segunda base comienza una fuerte discusión entre Luaces, el intermedista Javier Valdivia Ley y el torpedero Rodoleisi Moreno Gonzalez, a la que se le sumó el jardinero derecho que increíblemente llegó desde Right Field, luego ambos equipos salieron de los dogouts y el resultado fue la expulsión de 16 peloteros de Sancti Spiritius y 18 de Camagüey”, narró Leonel Moa, Comisionado de Béisbol en Camagüey.

La circular de la Comisión Nacional de Béisbol sancionó a los atletas camagüeyanos Danny Luaces y Eglis Eurgellés a separación inmediata del torneo, además de amonestar públicamente al equipo de árbitros y a ambos cuerpos de dirección. Por muy increíble que parezca los jugadores contrarios involucrados en el asunto no fueron sancionados.

De bochornoso calificó el mánager Luis Ulacia lo acontecido, “me gustaría explicar al pueblo camagüeyano que no fueron nuestros muchachos quienes provocaron el incidente, la impotencia de los contrarios respecto al marcador llevó a que los ánimos del juego se fueran calentando, había que estar allí y ver los bolazos que le tiraban a nuestros atletas para entender que el partido se les fue de las manos a las autoridades que allí estaban.

“Siempre he estado en contra de dar pelotazos, tú no sabes para donde pueden ir y los máximos afectados son nuestros atletas. Respecto a lo que han querido llamar una riña tumultuaria debo explicar que nosotros salimos a defender a nuestros atletas, téngase en cuenta que estábamos a la ofensiva y nuestros jugadores se encontraban en el banco.

“Los equipos camagüeyanos nunca se han caracterizado por ser violentos, todo lo contrario de los espirituanos, quienes en varias ocasiones se han visto involucrados en ese tipo de conductas. He escuchado la versión de que la policía tuvo que intervenir y eso es totalmente falso, cuando llegaron al terreno ya todo estaba en calma.

“Debo criticar la actuación de los árbitros, aparte de que se les fue el juego de las manos, cuando se armó la bronca abandonaron el terreno y su función como máxima autoridad del juego debió ser calmar los ánimos”, explicó en exclusiva a Adelante Digital el manager del Camagüey Sub-23, Luis Ulacia.

A pesar de lo explicado por el manager camagüeyano, acciones como estas son incongruentes con los valores que promueve el deporte cubano. No importa la versión que nos llegue, la certeza es la misma: hechos como este deben desterrarse de nuestros terrenos de béisbol.

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