CENTENARIO PARA DOS VOCES INOLVIDABLE


Cuni´ y Pío Leiva, de izquierda a derecha, junto a Bebo Valdés. (Blog Desmemoriados)

Con la escasa diferencia  de apenas de 72 horas nacían hace cien años, dos de las voces más alta  en la música popular cubana. Uno en la región centro-oriental de la isla y el otro en el territorio occidental del archipiélago, Wilfredo Leiva Pascual y Miguel Arcángel Cuní, estilos diferentes, pero soneros por excelencias.

With the scarce difference of just 72 hours were born a hundred years ago, two of the highest voices in Cuban popular music. One in the central-eastern region of the island and the other in the western territory of the archipelago, Wilfredo Leiva Pascual and Miguel Arcángel Cuní, different styles, but soneros par excellence.

PÍO EL ETERNO MENTIROSO

El cinco de mayo en la ciudad de Morón en la entonces  provincia de Camagüey, en la actualidad pertenece a Ciego de Ávila, vio la luz un mulato que con el tiempo por sus composiciones llenas del gracejo criollo  devendría en “Pío” Leiva  el montunero de Cuba, alguien  a quien el son no le negaría sus recónditos secreto para hacer reír, bailar  o pensar a su pueblo.

En su natal Morón debutó en 1932 con el septeto Caribe como percusionista y cantante, también se desempeñaría en agrupaciones de Camagüey hasta que su talento para el canto y la composición lo llevaría de la mano a la gran urbe La Habana.

“Mentiroso”, “Francisco Guayabal”, genialmente interpretada por el “Bárbaro del Ritmo” Benny Moré, “María Caracoles y otros más comportan un repertorio autoral de valía, igualmente trabajaría con la propia “Banda Gigante” del Benny, “Sabor de Cuba” a cargo de Bebo Valdés y otras orquestas y conjuntos de sobrado renombre.

Ya hacia el ocaso de la vida,  su carrera artística tuvo un relanzamiento al formar parte  del fenómeno musical conocido como “Buenavista Social Club”, “Afro Cuban All-Star”, que unió a excelsas figuras  y mereció el Premio Granmmy.

Ya en la despedida Pío grabo el disco  “Los Hijos de Cuba”, con Osdalgía, El Nene, “Mayito” Rivera, entre otros, producido  en el año 2005, meses antes de su fallecimiento el 23 de marzo de 2006, así dejaba de existir el Montunero de Cuba, acaso si su muerte no es verdad, y no sea otras “mentira”, porque la obra que construyó vive en el pentagrama de la Isla de la Música.

CUNÍ EL CLARIN PINAREÑO

Cuní y Félix Chapottín.

En la región pinareña  casi al propio tiempo  nacería aquel mes de mayo de 1917 Miguelito Cuní, uno de los soneros  mayores que ha dado Cuba, denominación que se le da en este país, a aquellos interpretes  que por sus cualidades vocales  suelen cantar cualquiera de los géneros cubano.

Cuní  tuvo un amplio y maravilloso recorrido por agrupaciones  de los más variados formatos., sextetos, septetos, conjuntos y orquestas donde impuso  su voz peculiar de amplia tesitura, afinada y  casi perfecta cuadratura.

A la gran Habana legó a finales de los años ´30, trabajó con Arcaño, y luego se incorporó  al  conjunto de Arsenio Rodríguez y tras la partida de este el conjunto quedó en manos del trompetista Félix Chappottín, entonces inicia uno de las relaciones  que perduraría en el tiempo, que pocas veces se han dado llena de amistad y compañerismo sincero dio inicio entonces a la etapa más recordada del quehacer de Miguelito Cuní, donde se sucederían los hit como “La Guarapachanga”, El carbonero” y “Quimbombó que resbala”, o “Guaguancó a Cienfuegos”

Miguelito Cuní dejaría un antologico dúo con Pablo Milanés al rescatar del olvido l bolero “Convergencia”, de Bienvenido Julián Gutiérrez y Marcelino Guerra (Rapindei), el cual aún se escucha y disfruta, y también dos números de la autoría de Martha Valdés,  “No hagas caso” y  “Deja que siga solo”, convirtiéndose en uno de los mejores interprete de la obra de esta  compositora.

Una zona menos conocida dentro de la labor artística de Cuní es la autoral, que sin ser tan prolifera como la de Pío Leiva, si es visible  con piezas  como  su “Congo africano”, ” ¡Ay mamita!”, “Batanga africana” y  “A bailar con la guajira”, sones montunos de finales de los 50;  o “Lloró Changó”, toque santo; ” Las ansias mías” y ” A ti, Benny Moré”, boleros y la guaracha ” Esto no se ve”, entre otros títulos.

Cosas interesantes de la vida es que el deceso del  sonero pinareño ocurre cerca de cuatro meses después de la de su gran amigo Felix Chapottín

Para recordarlo que mejor que la obra escrita por  Juan Almeida Bosque, “Este son homenaje”, cantado por Pablo Milanes, y cuya primera estrofa dice así: “Este son/ no se ha escrito para baile/ es un póstumo homenaje/ al que tanto son cantó/ lleno de gracia son era/ Miguel Cuní se llamó”.

Cuní y Pío Leiva,  constituyen por derecho propio dos  genuinas joyas de ese extenso  y profundo  caudal de la  música popular  cubana

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