UN CAMAGÜEYANO VIRTUOSO DE LA TROMPETA


No pocas veces el recuerdo se llena de brumas que impide valorar en toda su dimensión a quienes dejaron un legado  para la historia, así pasa en todas las ramas del saber humana y la música y sus intérpretes suelen sufrir esos olvidos involuntarios.

Not infrequently the memory is filled with mists that impedes valuing in all its dimension those who left a legacy for history, so it happens in all branches of human knowledge and music and their interpreters often suffer those involuntary forgetfulness.

Una de esas leyendas que transito desbordando calidad como instrumentista y  como persona  fue Jorge Varona Cané, quien vio la luz  el tres de julio de 1932 en la mediterránea  ciudad de Camagüey, cuna de destacados artistas, literatos, científicos y patriotas.

A temprana edad Varona inició sus estudios de un instrumento de un sonido de singular brillo y potencia, la trompeta, pero que también suele brindar ternura  cuando  las notas musicales tocan la profundidad del alma.

Sus  maestros Joaquín Olivera, Salorrel y Carmelo Álvarez seguramente vislumbraron a uno de esos elegidos capaz de atrapar la atención y el reconocimiento de los diletantes que seguirán la carrera artística de este camagüeyano, que también aprendió por entonces los secretos del  bombardino y el trombón.

Sin embargo, fue la trompeta su compañera inseparable en los múltiples escenarios en que como integrante de afamadas formaciones musicales o en plano de solista actuó para diversos públicos locales o foráneos.

Músico de atril fue capaz de desempeñarse con holgura insuperable en diversos géneros musicales como integrante de las orquestas de   los Hermanos Licea, la agrupación de Vítico González el conjunto Avance Juvenil. la Orquesta Avilés, el conjunto Casino, así como trabajo en Sabor Cubano de Bebo Valdés y en la banda gigante del inmortal Benny Moré, en todas ella fue cultivando su maestría.

No obstante sería el jazz lo que lo motivaría y lo convertiría en una referencia siempre obligada cuando se hable de los cultores de la trompeta en esa modalidad ya desde sus primeros contactos en 1947  con la orquesta de Ángel Mola.

Su sólida formación lo vincularía a la llamada música clásica  con el Con junto Instrumental Nuestros Tiempo bajo la batuta del maestro Manuel Dúchense Cuzán  y participaría en conciertos con  la Orquesta Sinfónica de Camagüey.

El año  1967 resulta muy importante para la música cubana pues se funda una de las agrupaciones que  revolucionó el ambiente sonoro de la Isla, la creación de la Orquesta de Música Moderna  dirigida por el maestro Armando Romeu que aglutinó a una parte de los mejores instrumentistas del momento para conformar una Jazzband que impacto notablemente.

Esa orquesta fue la base para la evolución y posterior integración del grupo Irakeres, bajo el liderazgo de “Chucho” Valdés, con la cual alcanzará  un premio Grammy por su fuerza e inconfundible sonoridad y donde compartió entre otros con músicos como  Arturo Sandoval (trompeta), Paquito D´Rivera (saxo alto), Carlos Averoff (saxo tenor) Oscar Valdés, (percusión cubana) y Enrique Platt, (drums).

Es recordado su participación en la pieza “Cien años de Juventud” del maestro “Chucho”  Valdés, donde Varona y Sandoval se lucen un inusual  mano a mano que evidenció la calidad de ambos trompetistas.

Los festivales  Jamboree de Polonia, el de Montreux de Suiza, el North y See de Holanda, el Newport en New York, el Jazz Plaza de Cuba y el Tierrazo de México  recuerdan su estancia como uno de los integrantes de Irakeres.

Pero, la labor de Jorge Varona Cané no se limitó a los escenarios también tuvo un aporte sustancial en la pedagogía del instrumento  como profesor en Cuba, a la vez que impartió conferencias en la Unión Soviética, en Puerto Rico y en la Agrupación Musical de Londres.

Poco antes de su muerte el 12 de octubre de 1988 en La Habana, había grabado el disco “Black and White”  con las obras “Linda Mañana De Enero”,  “La Vieja Lidia”,  “Por Quien Merece Amor”, “Invitación” “El Árbol De La Vida”, “Melodía Infinita”, “Hola”, “Toda la Edad” y “En blanco y negro”

Jorge Varona Cané pertenece a esa estire de trompetistas cubanos del siglo XX,  donde figuran, Lázaro Herrera Díaz, Félix Chappottín, Leonardo Timor, Manuel Mirabal (El Guajiro), que nutrió la actual generación de cultores del instrumento y que brillan internacionalmente José Manuel Crego (el Grego),  Elpidio Chappottín, Juan Mungía,  Yassek Manzano, Julio Padrón, Basilio Márquez  y Alexander Abreu entre otros.

Fotos e.snmc.io/lk/f/a y  havanamusicschool.com

 

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