SUARDIAZ, ENTRE FEBRERO Y MARZO, LA VIDA.


El poeta, ensayista y periodista Luis Suardiaz Rivero hubiese cumplido 81 años de edad el pasado cinco de febrero, si una terrible enfermedad no habría puesto  final una existencia como él mismo la definiera en el título de un poemario “Haber vivido”.

The poet, essayist and journalist Luis Suardiaz Rivero would have turned 81 years old on February 5, if a terrible disease would not have ended an existence as he himself defined it in the title of a poem book “Haber lived.”

Y  es  marzo, el día seis, cuando el incansable andante partiera entre versos y honores que lo situaron en el altar sagrado de la cultura cubana. Suardiaz, nació y vivió durante muchos años en la calle Rosario, lo cual lo acercó a las raíces de la cultural popular tradicional del Camagüey conservador, de costumbres y hábitos muy peculiares que en nada se asemejan a otras ciudades fundacionales de la Isla, pero no por eso resulta menos atractivo.

Luego de las primeras letras, trabaja como carpetero en el Hotel Plaza en los inicios de los años ’50 del pasado siglo XX, fue por aquella época en que junto a otros jóvenes como, Rolando Escardo, Manuel Villabella y otros comparten el quehacer por la literatura.

Aquellos juveniles afanes los llevan a la creación de diferentes grupos con intereses estéticos comunes, propios de la etapa la etapa, entre ellos Novación Literaria, Los Nuevos, Tiempos y otros donde se consolida su formación estética va adquiriendo cuerpo en su obra poética influenciada por el  verso coloquial y en la prosa con la cual inunda con artículos y ensayos revistas y periódicos y en los años antes de su adelantada partida,  programas radiales.

Desde la página cultural del Periódico Adelante en tiempos iniciales de ésta publicación y la propia Revolución, dirigir la Revista Prisma Latinoamericano, ocupar responsabilidades mayores en la Biblioteca Nacional “José Martín”, ocupar la vicepresidencia de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), desempeñarse como consejero en la embajada cubana en la antigua Unión de República Socialistas Soviética, hasta ser jefe de la sección cultural del diario Granma.

Entre  todas esas responsabilidades asumidas por casi 50 años, Suardiaz continuó adelante su intensa labor de promoción de la cultura cubana, latinoamericana y universal presente en la creación de los grupos mencionados antes de 1959, la participación en la organización colectiva del Encuentro de Escritores efectuada en Camagüey, auténtica fiesta de la palabra y de otros proyectos.

Con sus “… zapatos de retorno, con mis pies de ida y vuelta…”, como dijera Nicolás Guillén en la “Elegía Camagüeyana”, Luis Suadiaz no perdía ocasión para visitar su ciudad natal, y aquí renovarse entre las rojizas de barro, los abigarrados tinajones, las calles adoquinadas y el laberinto infinito de plazas y plazuelas, porque en su canto del cisne, ni la muerte le pudo vencer a éste eterno viajero en el tiempo.

 

Foto: Internet

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