LOS JONRONES DEL GALLEGO


El pasado dos de marzo se cumplieron 55 años de que un pelotero diera por primera vez dos jonrones en un juego en series nacionales, exactamente en la contienda inicial del clásico cubano creado después del triunfo de la Revolución.

The past two March marks the 55th anniversary of a player making for the first time two homers in a game in national series, exactly in the initial contest of the Cuban classic created after the triumph of the Revolution.

Ese atleta fue el camagüeyano Rolando Valdés Patao, más conocido por el “Gallego” de Vertiente, nació el 15 de julio de 1933 en ese poblado azucarero del sur  de Camagüey, desde niño le gustaba la pelota, comenzó a jugar con los juveniles, a la edad de 17 años, después pasó al equipo grande del central Vertientes, ahora Panamá, destacándose en el equipo, jugando todas las posiciones.

Al surgir las Series Nacionales de Béisbol Amateur, fue fundador de la misma con 29 años, gozaba de una excelente forma deportiva estando muy bien a la defensa, que era su fuerte. Juega en esta primera serie en el equipo de Oriente siendo líder jonronero con 3 jonrones, jugador de buena defensa y fuerza al bate como para lograr ese récord que fue roto varios años después por el desaparecido jardinero de los conjuntos de La Habana, el 28 de enero de 1968.

En el espacio de efemérides “Estocadas” de Tele Rebelde, el canal de los deportes recordó la fecha, pero al brindar la hubo una equivocación pues los cuadrangulares del “Gallego” Valdés, no fueron conectados en el estadio Latinoamericano, antiguo parque beisbolero del Cerro, sino en  el terreno conocido por San Zenón, que perteneció a la Escuela de Maestros Normalistas de Camagüey, situado en el espacio que ocupan en la actualidad la Plaza de la Revolución Mayor General Ignacio Agramonte y Loynaz y el edificio de 26 plantas ubicado en ese entorno.

El suceso ocurrió en un enfrentamiento entre los equipos de Orientales, selección de los equipos perdedores de la zona del Este, y su homólogo de la región occidental, en uno de los pocos desafíos que salieron de La Habana que por demás sólo contó con 27 partidos por equipos.

Aquel encuentro fue todo un acontecimiento no sólo deportivo, sino social, pues la población lo acogió con beneplácito, al extremo que hubo reglas especiales, pues el público ocupó algunas áreas del campo de juego, además, constituyó un respaldo popular a la naciente serie y sus jugadores empeñados en demostrar calidad ante la desaparición de la pelota profesional.

En aquel desafío, que aún pequeño de edad tuve el placer de disfrutar con mis padres dejó una huella indeleble en todos los asistentes, seria el camino que aún está vigente más de medio siglo después a pesar de las dificultades que afronta el béisbol cubano, un ejemplo a imitar por quienes tienen el compromiso, peloteros, directivos y federativos, de mantener vivo ese patrimonio inmaterial de la nación.

Qué cómo se desarrollo el choque, les prometo volver en otra ocasión sobre el mismo y algunas particularidades que tuvieron aquellas primeras series nacionales de béisbol.

Fotos:  Archivo Luis Enrique Perdomo

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