RUBÉN: LUZ DE VIDA


“Tú vida tendrá luz plena de mediodía”. Máximo Gómez Báez.

“Mi último dolor no es el de dejar la vida, sino dejarla de modo tan inútil para la Revolución y el Partido, tengo el consuelo de haberte ayudado a dar un contenido tan grande a la vida, que él mismo te resguardará del dolor de mi pérdida.¡Hay que estudiar, hay que combatir alegremente por la Revolución, pase lo que pase, caiga quien caiga! ¡No lágrimas! ¡A la lucha!”

“My last pain is not to give up life, but to leave it so useless for the Revolution and the Party, I have the consolation of having helped you give such a great content to life that it will protect you from the pain of my We must study, we must fight cheerfully for the Revolution, no matter what happens, whoever falls! No tears! To the fight! “.

Rubén Martínez Villena.

Rubén Martínez Villena.

Estas palabras las escribió el joven intelectual revolucionario Rubén Martínez Villena en cartas escrita a su esposa Ásela Jiménez el 17 de septiembre de 1930 desde el  lejano  Cáucaso de la  Unión Soviética, donde trataba de reponer de la terrible dolencia que pondría fin a su vida casi cuatro años más tarde.

Pero, quien era este hombre capaz de elevar su voz bien alto en medio de la enfermedad que lo condenaba y las  dificultades personales que lo agobiaban.

Rubén Agnelio Martínez Villena, pues así era su nombre  nació en el poblado de Alquilar en la occidental provincia de Artemisa el 20 de diciembre de 1899 estudio Derecho Civil Público en la Universidad de La Habana y tuvo relevancia  su quehacer en las décadas de 1920 y 1930.

Durante ese periodo se vinculó a la lucha contra la corrupción y el entreguismo de los gobiernos republicanos que desgobernaban la Isla estuvo vinculado al Movimiento de Veteranos y Patriotas contra el gobierno de Alfredo Zayas, y fue uno de los participantes  de la Protesta de los Trece además de fundar el Grupo Minorista;

Comenzó a trabajar en  el bufete del sabio y antropólogo cubano Fernando Ortiz, allí  no solo compartió con este cubano singular, si no que también estrecho lazos de amistad y compañerismo  con Pablo de la Torriente Brau y Emilio Roig de Leuchsenring relaciones que le permitió ampliar su acervo del arsenal de ideas revolucionarias.

Posteriormente integra las filas del Partido Comunista de Cuba, aquejado por ese entonces ya de la tuberculosis fatal, viaja a un sanatorio en la URSS, en  busca de restablecer la salud dañada.

Sin lograr mejoría notable regresa al país donde organiza y dirige la huelga general revolucionaria que derribó la dictadura de Gerardo Machado en agosto de 1933 en su mayor contribución desde el punto de vista de la lucha por la soberanía nacional tan ultrajada desde que el gobierno de los estados Unidos se entrometió en la guerra independentista convocada por José Martí en 1895.

En su obra como escritor y poeta tuvo una escasa obra literaria debido a su consagración a la lucha revolucionaria tareas  partidistas, sin embargo dejo piezas de una fina sensibilidad de una gran actualidad:  “La Pupila Insomne”, “El gigante”, “Insuficiencia de la escala y el iris”, “El anhelo inútil”, entre otros.

Dentro de su obra poética resaltan composiciones líricas tales como: “Peñas arriba”, de 1917; “27 de noviembre”, de 1919; “Ofrenda”, de 1920; “Madrigal”, de 1921; “24 de febrero”, de 1922; “La verdad del campesino”, de 1930; “Mensaje Lírico Civil” (hace falta una carga para matar bribones, para acabar la obras de las revoluciones….), y la visión  de su desaparición física la adelante en  la “Canción del Sainete Póstumo”, de 1933.

(Los amigos de ahora -para entonces dispersos-reunidos junto al resto de lo que fue mi “yo”, constatarán la escena que prevén estos versos /… Y dirán en voz baja: -¡Todo lo presintió! / Y ya en la madrugada, sobre la concurrencia gravitará el concepto solemne del “jamás”;  vendrá luego el consuelo de seguir la existencia… /Y vendrá la mañana… pero tú, ¡no vendrás!… /Allá donde vegete felizmente tu olvido -felicidad bien lejos de la que pudo ser-, bajo tres letras fúnebres mi nombre y mi apellido,  dentro de un marco negro, te harán palidecer. /Y te dirán: -¿Qué tienes?… Y tú dirás que nada; más, te irás a la alcoba para disimular, me llorarás a solas, con la cara en la almohada,¡y esa noche tu esposo no te podrá besar!…)

Al morir el 16 de enero de 193sus restos mortales  fueron expuestos  en el Salón de Actos de la Sociedad de Torcedores a donde acudieron obreros,  campesinos, estudiantes y pueblo en general para rendirle el merecido tributo y homenaje a una vida  consagrada.

 

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