PALOMAS MENSAJERAS


El Héroe cubano José Martí lo había adelantado, “Ser cultos es el único modo de ser libre” y Cuba durante décadas de república mediatizada lloraba porque el saber no había llegado por igual a todas sus hijas e hijos.

The Cuban hero José Martí had advanced it, “Being educated is the only way to be free” and Cuba during decades of mediated republic cried because knowledge had not come equally to all their daughters and sons.

La nación veía con horror como unas 700 000 personas eran analfabetos totales, mientras otros cientos de miles eran analfabetos disfuncionales porque apenas podían avanzar unos pocos grados de la enseñanza primaria.

La educación fue uno de los objetivos contenidos en el avanzado programa revolucionario enarbolado por los asaltantes a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes expuesto por Fidel Castro Ruz en el alegato “La historia me absolverá”, que sirvió de base para las transformaciones a partir del Primero de Enero de 1959.

Para esa independencia que cada pueblo necesita, debe entender porque lucha y cuáles tareas deben emprender en el desarrollo económico y social para ejercer plenamente la soberanía.

Inspirados en un legados de eminente educadores, Félix Varela, José de la Luz Caballero, Rafael Maria de Mendive y el propio Apóstol, entre las batallas iniciales librada por la naciente Revolución fue la campaña de alfabetización llevada a cabo en tiempos de agresiones contra el joven proceso emancipador.

Cien mil jóvenes que dando respuesta a la constitución de la Brigada “Conrado Benítez”, fueron Palomas mensajeras que con exquisito altruismo diseminaron desde la Punta de Maisí al Cabo de San Antonio el significado de las letras y los números a sus compatriotas.

Luego de esa colosal obra, lo prometido por Martí, Fidel lo cumplió,  y la Revolución sembró escuelas, convirtió los viejos cuarteles en centros de enseñanzas, donde los hijos  e hijas de los obreros y los campesinos tuvieron igual de oportunidades para crecer como seres humanos, cosecha de mujeres y hombres que hoy son soles de esa hermosa epopeya.

Han transcurrido 55 años de aquella única ocasión  en cuando en la Tribuna del Pueblo  la Plaza de la Revolución el Comandante en Jefe declaró ante el mundo que Cuba, la pequeña isla del caribe, era por siempre libre de analfabetismo.

Aquel ejemplo sirvió para que otras naciones del Tercer Mundo iniciaran el tránsito hacia su verdadero siglo de las luces, y la Cuba librada del flagelo, aportó su experiencia y su mejor capital sus gentes en genuino acto de solidaridad y cumplir otro pensamiento del Apóstol, Al venir a la tierra, todo hombre tiene derecho a que se le eduque y después, en pago, el deber de contribuir a la educación de los demás”.

 

foto: archivo

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