UNA VENDETTA DEPORTIVA


Yelena Isinbayeba, una de las víctimas de la atracanada de la IAAF.

El 21 de junio de 1960 en la ciudad de Zurich, Suiza, a pocos días de la celebración de los XVII Juegos Olímpicos de Roma el velocista alemán Armin Haris alcanzó el sueño de convertirse en el primero en correr la distancia del hectómetro en 10 metros por segundo, a partir de entonces quedo claro que los límites para el ser humano estaban en un punto máximo de su evolución.

On June 21, 1960 in the city of Zurich , Switzerland , a few days after the celebration of the XVII Olympic Games in Rome the German sprinter Armin Haris reached the dream of becoming the first to run the distance of hectómetro 10 meters per second , from Then it became clear that the limits for the human being were at a peak of its Evolution.

Sin embargo, en esa como en otras modalidades se continuó mejorando, gracias al uso de la ciencia y, una mayor aplicación de las nuevas tecnologías en busca de descontar centésimas y ganar centímetros en cada especialidad.

Para ello está a disposición los resultados científicos más avanzado en las tareas del entrenamiento deportivo, implementos, vestuarios, zapatillas e instalaciones ajustadas a las características competitivas, un control médico de excelencia y un régimen dietético ajustado a las necesidades de cada atleta.

Tampoco ha faltado a ese convite aquellos productos capaces de que el género humano, sea más fuerte más rápido y salte más alto, ellos son los productos del pecado el Doping, proporcionado muchos dinero a sus creadores, sponsor, federativos, entrenadores y en la última parte de la etapa el atletas, quien es que pone alma corazón y vida en juego.

El movimiento deportivo internacional envuelto en numerosos escándalos de corrupción, dopaje, etc., enfrenta también una nueva oleada de los tiempos de la guerra fría, lo cual demuestra a las claras que el llamado fin de la historia, solo fue un fugas eufemismo con el propósito de confundir, engañar y enajenar a la humanidad.

La más reciente de esas muestras llegó por parte de la Federación Internacional de Asociaciones de Atletismo (IAAF) que de manera increíble decidió sancionar a Rusia con la condena de que ningún atleta de esa nación europea pudiera intervenir en cualquiera competencia fuera de fronteras, incluido los juegos Olímpicos lo cual constituye a todas luces un golpe no solo para ese país sino para el propio deportivo en general.

Sin descartar, la posibilidad de que existiera un atletas, grupo de ellos, entrenadores y directivos involucrados, resulta poco creíble que todos los deportistas ruso se encontraran dopados y por tal motivo juzgar a todos por igual es una muestra de la mala voluntad seguida en este caso.

Tanto la IAAF como la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) han señalado una supuesta conspiración a escala gubernamental, con la utilización de espías, fuerzas de la seguridad estatal de Moscú etc., pero hasta la fecha no aparecen rostros visibles de esas denuncias, lo cual unido a la campaña seguida hace unos meses antes en contra de la celebración del Campeonato Mundial de Fútbol 2018 en Rusia, dan cierto tufillo a vendetta política.

Tampoco se puede obviar los deseos de Estados Unidos y la Unión Europea de castigar a los rusos por los sucesos de Ucrania y la posición asumida por Vladimir Putin y su gobierno lo cual le ha costado sanciones de todo tipo.

Incluso se amenazó con la no inclusión de ningún deportista de ese país, lo cual afortunadamente el Comité Olímpico Internacional (COI) en aras de evitar más tensiones a unos Juegos, que ya tienen bastante carburante con la situación interna que vive el país anfitrión Brasil y la destitución por golpe de Estado parlamentario de la legítima presidenta elegida por el pueblo Dilma RousSeff, abrió sus puestas a los deportistas ruso, aunque antes deberán cumplir con una serie pruebas antidoping realizada por laboratorios internacionales.

Lo más curioso de todo es que los acusadores tienen bastante hollín en sus traspatio a causa del dopaje, o caso llega nadie recuerda al Laboratorio Balco de San Francisco, el club español de ciclismo Festina, al pelotero Barry Bond y otros de sus colegas que al final se salieron con la suya y no resultaron condenados, porque como reza un principio jurídico nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario, y Don Dinero se encargo de cerrar los abultados expedientes y acallar las bocas inquisitivas.

Cualquiera diría “del lobo un pelo”, pero lo que si debe servir este ejemplo es de alerta ante el intento de castigo contra otro país que desobedezca las “órdenes” del imperio y se apliquen iguales o más insólitos argumentos para ultrajar y mancillar el honor propio

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