UNA BATALLA DEPORTIVA CUBANA CONTRA EL IMPERIO.


Hoy 10 de junio se cumple medio siglo de uno de los acontecimientos más trascendente para el movimiento deportivo cubano “La Declaración del Cerro Pelado”, motivadas por las maniobras de aislamiento político contra la Isla orquestada desde los Estados Unidos.

Today June 10th half century of one of the most important for the Cuban sports movement “The Declaration of Cerro Pelado” motivated by political isolation maneuvers against Cuba from the United States orchestrated events is met.

San Juan, Puerto Rico era la sede los X Juegos Centroamericanos y del Caribe, fuerzas oscuras pretendieron desde mucho antes impedir la presencia de los atletas cubanos en esa justa hecho ajustado a los designios del Imperio que se remontaba a los mismos inicios de la Revolución cubana y que tuvieron su clímax en la reunión de la Organización de Estados Americanos en Punta de Este, Uruguay en 1962

Esa política abarcaba todos los escenarios posibles y el deporte no estaba exento de esa agresión, y ya había rendido sus frutos durante la celebración del Campeonato Mundial de Béisbol de 1965 en Colombia, al cual Cuba, en su condición de titular del orbe no fue invitada.

Meses antes del inicio de los juegos, en La Habana fue recibida la comunicación de la negativa estadounidense, recordemos que Puerto Rico es una neocolonia yanqui, de otorgar visas de entrada a ese enclave a los atletas de la Mayor de las Antillas.

Cuba denunció ante los organismos el Comité Olímpico Internacional (COI), la Organización Deportiva Panamericana (ODEPA), la flagrante violación a sus derechos que incluía el permiso de aterrizaje de las aeronaves de Cubana de Aviación en la isla del Encanto.

El deporte cubano contó en esta batalla con el liderazgo del Comandante en Jefe, Fidel Castro Ruz, quien ideó, orientó y dirigió esta nueva batalla del Cerro Pelado.

El periodista Ciro Pérez Hebra testigo de aquellas gestas cuenta que: en Santiago de Cuba se alistó el barco mercante Cerro Pelado con el mayor cuidado y reserva para hacer la travesía hasta San Juan, con el mínimo indispensable de comodidades para los deportistas cubanos. El acondicionamiento incluyó dormitorios, cocina, comedores, salas médicas y de masajes, áreas de recreo y descanso. Aquí viajaríamos los 365 integrantes de la delegación cubana, atletas, entrenadores, médicos, federativos, dirigentes y periodistas”.

Ya en las cercanías de las costas puertorriqueñas, bajo el asedió de aviones de la marina de guerra de los Estados Unidos y aún con la incertidumbre de poder competir, todos los integrantes de la delegación junto a los tripulantes de la embarcación aprobaron por unanimidad La Declaración del Cerro Pelado, leída por José Llanusa Gobel, entonces director del Inder, en la cual se hizo saber la proyección actual y futura del deporte cubano.

En una de sus partes el documento destacaba; “Los atletas cubanos sabemos cómo actuar, no solamente por defender un derecho nuestro; si no un derecho de todos los pueblos y por el prestigio del deporte que debe existir como vínculo entre los pueblos”.

 

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