UNA VOZ CAMAGÜEYANA DEL SIGLO XIX.


3.1.8.1Aurelia Castillo de González, es quizás una de las figuras menos abordada por los investigadores e historiadores, no obstante a ser una patriota de la causa cubana del siglo XIX que resultó expulsada por orden del capitán general de la isla Valeriano Weyler.

Aurelia Gonzalez Castillo, is perhaps one of the figures less addressed by researchers and historians, however to be a patriot of the Cuban cause of the nineteenth century it was expelled by order of the Captain General Valeriano Weyler island.

Su nacimiento ocurrió el 27 de enero de 1842, en la entonces Villa de Santa María del Puerto del Príncipe, hoy Camagüey, y desde temprana edad se apreciaron sus dotes por las letras y el arte, a pesar de que buena parte de sus conocimientos los adquirió de forma autodidacta, ya que sus estudios resultaron interrumpidos al verse obligado su profesor  Don Fernando Betancourt a salir de Cuba por motivos políticos, y no contar la familia de Aurelia con los recursos necesario para una atención más especializada.

A la edad de 32 años contrajo nupcias con el teniente coronel del ejército español Francisco González del Hoyo, quien no obstante a su rango militar en las fuerzas colonialista, era simpatizante de la causa independentista de la isla, quien tras protestar por el fusilamiento Antonio Luaces Iraola y Miguel Acosta, resulta expulsado de cuba.

Sería en España donde comenzaría con toda intensidad la labor periodística y cultural de la hija de la llamada tierra de los tinajones, allí colabora con diversas publicaciones de Europa y América de ese recorrido surgieron sus “cónicas de viaje”, la cual tuvieron la aceptación popular de la época.

De regreso en la Isla en 1887 comenzó a colaborar con la Revista Cubana y luego emprende un viaje que la llevaría nuevamente a  España, y luego visitaría ó la Exposición Universal de París, Italia y Suiza.

Tras la muerte de su esposo Aurelia expulsada del país  por el sanguinario Capitán General español Valeriano Weyler, acusada de simpatizar con la causa del separatismo y al finalizar la guerra regresa y  funda el asilo Huérfanas de la Patria.

Al morir en 1920 dejo un legado de alto valor intelectual mediante su labor  literaria y periodística en revistas y periódicos como  “El Fígaro”, “La Habana Elegante” y “El País”, mientras en su ciudad natal escribió para “La Luz”, “La Familia”, “El Camagüey”, “El Pueblo” y “El Progreso”.

Integró  la directiva de la Sociedad de Labores Cubanas y cuando en 1910 se fundó la Academia Nacional de Artes y Letras en La Habana, entre las cinco mujeres integrantes  estaba Aurelia Castillo.

Esta camagüeyana  presidió la comisión que se encargó de los festejos para celebrar en Cuba el centenario de la destacada poetisa y coterránea  Gertrudis Gómez de Avellaneda, además tuvo a su cargo el cuidado de la poesía en la primera edición de las Obras de José Martí.

Sobre ella, su obra y obra escribió la Doctora Olga García Yero: “… fue un especial resultado humano de la cultura principeña del siglo XIX, con más propiedad y significación  que  Gertrudis Gómez de Avellaneda, pues a diferencia de esta, permaneció vinculada de manera estable con sus raíces y tuvo, además, una mayor participación en la práctica culturales de su región a lo largo de toda su vida”.

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