REPUBLICANO EN BUSCA DE LA CASA BLANCA.


VENTANA AL MUNDOLa carrera por ser el nuevo inquilino de la Casa Blanca ya comenzó en los Estados Unidos, uno y otro bando tradicional organizan sus respectivas campañas publicitarias donde más de una docena de candidatos dieron los pasos iniciales en esta faena, aunque ya varios han hecho mutis ante la gran carga de dólares que supone aspirar a ser presidente de ese país.

The race to be the new occupant of the White House has begun in the United States, either side organize their traditional advertising campaigns where more than a dozen candidates gave the initial steps in this task, although several have done before exit the great burden of dollars involved aspire to be president of this country.

Curiosamente entre los que  batallan por la nominación se encuentra alguien que ha basado su estrategia en la más descocada y agresiva política, se trata de Donal Trump, uno de los candidatos por el Partido Republicano.

Contra viento y marea, Trump  encabeza las encuestas con vistas a las primarias de su partido con un  35 por ciento de apoyo con ventaja apreciable sobre su más cercano contrincante  el senador Ted Cruz, con el neurocirujano afroestadunidense Ben Carson,  el también  el congresista Marco Rubio, y ex gobernador de Florida Jeb Bush, quienes aparecen a continuación en ese orden descendente.

Pero, ¿quien es este hombre que ha puesto contra la pared a políticos que en principio parecían adueñarse de la situación? Donald Trump, nació 14 de junio de 1946 en el condado de Queens, un distrito metropolitano, el más grande de los cinco que desde 1898 componen la ciudad de Nueva York.

Es un ejecutivo, político, empresario y millonario de Estados Unidos, hijo de un empresario de bienes raíces en cuya compañía, la Elizabeth Trump & Son, trabajó mientras estudiaba en la Escuela de Negocios Wharton de la Universidad de Pensilvania.

En materia política resultan conocidas sus donaciones a candidatos presidenciales o congresionales, tanto del Partido Republicano como de los Demócratas en una suerte de estar a bien con dios y el diablo, bajo la tierra del sol.

Durante el primer debate de los precandidatos republicanos a la presidencia de los Estados Unidos organizado y transmitido por la cadena estadounidense FOX News Donald Trump mantuvo una postura que fue objeto de una gran polémica, entre lo expresado por él estuvo  la opinión de que el  sistema político de su país se encuentra presuntamente «roto» y que él y su país  «no tienen tiempo de ser políticamente correctos».

Este hombre se jacta de su amistad con el israelí Benjamín Netanyahu,  ha señalado a los inmigrantes mexicanos ilegales como “corruptos, delincuentes y violadores”

También sus posturas van hacia la negación de argumentos acerca de  la existencia del cambio climático producido por el hombre, diciendo que el calentamiento global es un “engaño”, y que es un concepto “creado por y para los chinos para hacer que el sector manufacturero estadounidense pierda competitividad”.

No obstante a lo antes mencionado y muchos detalles negativos en relación a este señor, Trump continúa al frente de las preferencias republicanas para la presidencia del país, ¿será que el electorado norteamericano ha perdido totalmente la brújula.

Algunos, los de la vieja guardia,  lo ven como un ganador, alguien que ha dedicado esfuerzos para tener los que hoy disfruta, desde luego a costa del sudor y la miseria ajena,  y tal vez lo más risible es que lo consideren como alguien que está por encima  de los intereses o influencias del establishment político.

El corresponsal del Washington Post Max Ehrenfreund habló con varios psicólogos e identificó tres claves del apoyo a Trump.

“Nos gusta la gente que habla en grande”, dijo. “Nos gusta la gente que dice que nuestros problemas se pueden solucionar fácilmente, aunque no sea así. Y no nos gusta la gente a la que no le gustamos”.

Faltan aún algunos meses para las elecciones primarias republicanas y en noviembre de 2016 las presidenciales, no se puede desentender dos vertientes en este caso, una estrategia de su partido hacia crear una imagen novedosa, al estilo Obama, dentro de los votantes norteamericanos, o bien a última sacar un “conejo” del sombrero del mago, con lo cual intentar sacar de la Casa Blanca la presencia Demócrata.

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