YIPSY: UN ADIOS QUE NO SERÁ OLVIDO


Esta semana dos hechos deportivos nacionales pugnaban en mi mente para comentar con ustedes, por una parte la elección de los mejores atletas del año tanto en Camagüey, como en Cuba, y por lado el homenaje a Yipsy Moreno González, quien a sus 35 años de edad recién cumplidos hizo mutis al deporte activo.

This week two national sporting events struggled in my mind to discuss with you, on the one hand the choice of the best athletes of the year both in Camagüey, as in Cuba, and side Yipsy tribute to Moreno Gonzalez, who at 35 years just turned age did exit the active sport.

En esta oportunidad el triunfó resultó una vez más para la reina del martillo, a quien sus compatriotas le agradecemos eternamente el poner los gentilicios de cubana y camagüeyana en lo más alto del firmamento deportivo mundial.

Esas tres coronas del orbe conquistadas como guerrera de extirpe mambisa, que imponiendo sus razones desde que hace 20 años empezó en los trajines del campo y pista, como lanzadora de disco e impulsadota de bala, hasta que sabiamente sus entrenadores decidieron iniciarla en la aún jóvenes especialidad del martillo, que abría sus puertas a la presencia femenina en las citas internacionales.

Comenzaría una trayectoria atlética de casi dos décadas, donde además, alcanzó el podio olímpico sueño que lo concretó en par de oportunidades en que las preseas de plata de Atenas y Beijing adornaron su figura.

Durante más de una década fue la más estable de las especialistas del lanzamiento del martillo a escala global, pues también ocupó dos veces las preseas plateadas en las citas mundiales y lidero los rankings universales en varias temporadas, en total sumó más de 60 títulos en certámenes internacionales.

Pero, Yipsy Moreno no fue solo músculo y nervio, también es la niña de sonrisa blanca y abierta, la joven que no dejo atrás su superación académica y la mujer que supo interrumpir brevemente su paso por las pistas para ser realidad el sueño más complaciente el convertirse en madre.

Tampoco olvido sus orígenes, la progenitora que siempre estuvo a su lado para alentarla en los momentos de dificultades y que la sombra de la flaqueza que los momentáneos reveses hacen vacilar las esperanzas, su Camagüey, al que siempre regresa para devolver algo de esa fuerza interior que recubrió su armazón para las constantes batallas.

Por eso al despedirse de las pistas y su público tuvo sus recuerdos a sus padres, su pueblo y a quienes la guiaron por el difícil sendero deportivo y ese agradecimiento tuvo presente en esta frase, con la cual la recordaremos: “He tenido una vida bonita”.

 

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