HOMBRES DE NEGRO EN EL TERRENO.


En el diario escudriñar en la red de redes, (claro Internet), ¡oh maravilla de la civilización moderna!,  descubrí hace algún tiempo un libro cuyo título “Los Hombres de negro”, quizás no llame la atención a simple vista, pero obliga a la indagación.

In the daily scan on the Net (Internet course), oh wonder of modern civilization!, I discovered some time ago a book entitled “Men in black” may not call attention to the naked eye but requires to the inquiry.

Finalmente conociendo de que se trataba el  volumen, en edición digital desde luego, porque de la impresa no le podido coger el rastro,  decidí entonces dejar para un buen momento de esos en que la mente está ansiosa de recibir buenas impresiones su lectura, pero sin darme cuenta el tiempo pasó y el libro permaneció en silencio en la memoria flash.

Hace par de días en busca de unos documentos extraviado volví a encontrar aquel texto del periodista y escritor, pura redundancia, José Antonio Fulgueira, resolví adentrarme en ese excelente homenaje a quienes ejercen para bien la difícil, pero honrosa tarea de ser ampayas de béisbol.

El  autor de la obra pone en blanco y negro, los testimonios de un grupo de jueces cubanos, en él quedan en evidencia hechos cometidos contra ellos, algunos de los cuales merecían sanciones penales,  y que permanecieron en el silencio cómplice de quienes debieron actuar en defensa de los hombres, y también mujeres de negro, callando para siempre.

Desde el emblemático Amado Maestri, la referencia más alta de esta profesión en el béisbol del país, hasta las palabras de Luis Cesar Valdés, por las páginas de “Los Hombres de Negro” desfilan una variedad de oficiales del terreno de pelota dando cuentan de las venturas y desventuras de su ingrata labor, confiesan alegrías, penas y errores, por allí desfilan en pasarela experimentados y noveles, sin dejar de incluir a Yanet Moreno, la única mujer que imparte justicia en las Series Nacionales,  quien ha sufrido agresiones verbales al igual que sus colegas, pero que categóricamente afirma: “…el me que me lance un piropo, se va…”.

En fin no les voy a robar más tiempo contándoles detalles de este apasionante libro, que no habla de las hazañas de los grandes peloteros, sino de la soledad de hombres y féminas en el terreno de béisbol, los que reciben como saludo al comenzar un partido una sonora rechifla, y que al finalizar el juego se van sin una frase de estímulo, un gesto de compasión  y si con muchos reproches a cuesta.

Seguro que “Los Hombres de negro”, lo hará a usted reflexionar sobre determinados temas éticos, pero soltará carcajadas con las deliciosas crónicas como la de aquel juego suspendido por mie…  mejor léalo, se lo recomendamos con gusto.

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