ESCARDÓ: LA MONTAÑA EN LA QUE VIVIÓ.


Haz que las buenas acciones se hagan costumbres en tu vida. (Rolando Escardó)

La  muerte quiso cobrar su carga cotidiana de luto y aquel 16 de octubre   hace 55 años un accidente automovilístico en la localidad de Matanzas puso fin a la vida de Rolando Escardó aquel joven  cuya personalidad imantaba en todo lo que rodeaba.

Death wanted to collect their daily burden of mourning and that October 16th 55 years ago in a car accident in the town of Matanzas ended the life of Rolando Escardó young man whose personality field quivered in everything around.

Había nacido en Camagüey, curiosamente en una zona de la ciudad  en la cual han visto  la luz otros nombres imprescindibles de la cultura cubana,  Nicolás Guillén, Severo Sarduy, Fidelio Ponce de León, José Marín Varona, etc.

Sus primeros estudios fueron en la urbe, que algunos llaman de los Tinajones, otros de las Iglesias y muchos la villa de los poetas, abrazo  las letras hecha versos y canto a la vida con la palabra y la acción de su inagotable manantial de energía creadora surgió  el Grupo «Los Nuevos»,  donde también estuvieron Luis Suardiaz y Manuel Villabella, y en esa vorágine también fue fundador del Grupo Yarabey.

Pero la obra de este poeta fue más allá de la versificación y se unió al canto de ver un país adecentado, con igual de oportunidades para negros, blancos, mulatos, hombres, mujeres y niños vivió la pasión revolucionaria del clandestinaje y ante la implacable persecución de la represión fue al exilio, para regresar con la aurora del Primeo de Enero de 1959.

En el tan poco tiempo que su ejecutoria estuvo activa dirigió la Zona de Desarrollo Agrario organizó cooperativas de carboneros en lo profundo de la Ciénaga de Zapata, y como su coterráneo Felipe Pichardo Moya fue espeleólogo para conocer mejor las riqueza y geografía cubana. Así se autodefinía:  Rolando, /así me llamo yo, /espeleólogo, poeta, explorador/y soy de todo/ y no soy de nada, / sabe Dios.

A pesar de llevar adelante esa vorágine, quizás sabedor de la suerte pudiera interrumpir el latir de su inmenso corazón escribió poemas colaboró en las principales publicaciones literarias de aquellos primeros meses de transformaciones en que la isla era un hervidero de cosas nuevas, como fueron Ciclón y Lunes de Revolución.

Sin embargo,  la muerte apuñalaba los sueños de Escardo, quien preparaba por aquellos días el Primer Encuentro Nacional de Poetas que se celebró en Camagüey y que sería el eslabón que daría paso a la integración de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

Han transcurrido 55 años de su partida física, pero su presencia vive en cada hecho, cada obra, en toda transformación que beneficie al ser humano así lo recordamos en sus propias palabras tomadas del poema Isla del libro “El Libro de Rolando”.

No creáis en mis palabras/ soy uno de tantos locos que hablan
y no me comprenderéis/ no creáis en mis palabras
esta isla es una montaña/ sobre la que vivo …

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