EL JURISTA IGNACIO AGRAMONTE Y LOYNAZ.


El ocho de junio es el Día del Jurista  instituído para recordar que en igual  fecha,  hace 150 años,  Ignacio Agramonte y Loynaz desarrolló su Tesis de Grado para recibirse como licenciado de la Facultad de Derecho.

The June 8th is the day to remember Jurist instituted on the same f check, 150 years ago, Ignacio Agramonte developed his Thesis for receiving his degree from the Faculty of Law.

Para aquella ocasión el “Diamante con alma de beso”, como dijera José Martí escogió como  tema un “Estudio bajo el punto de vista del principio racional, sobre el derecho reformado por Justiniano en comparación con el anterior a su época”, con el   obtuvo calificación de  sobresaliente.

Agramonte nacido el 23 de diciembre de 1842 en la entonces Villa de Santa María del Puerto del Príncipe, hoy Camagüey, y 1857 inicia sus estudios de la carrera de Derecho en la Universidad de La Habana, antes había cursado la enseñanza media y media superior  en el Colegio El Salvador en La Habana, y Barcelona, España.

El derecho constituia una línea profesional sostenida por los Agramonte, por lo que no era de extrañar que Ignacio diera continuidad a esa formación profesional.

Destellos brillantes de esa vocación quedaron reflejados en la llamadas sabatinas que se realizaban en la Casa de Altos Estudios habanera, donde sus ideas y verbo fueron más que elocuentes y en concordancia con sus principios de independencia y libertad para la Isla.

En una de aquellas sesiones que se realizaban en el antiguo Convento de Santo Domingo en especial la del 22 de febrero de 1862, en un ejercicio académico, Agramonte fustigó en varios momentos de su intervención al regimen colonial español, donde destaca  la falta de libertades, de derechos y de justicia, y proclama en el final de aquellas  la necesidad “de un cambio revolucionario de la sociedad en Cuba”.

Aquel  discurso revolucionario fue según recordaba años después  Antonio Zambrana su compañero de aulas y después en la histórica reunión de Guáimaro en plena Guerra de los 10 años, testigo de aquel acontecimiento, un toque de clarín. El suelo de todo el viejo convento de Santo Domingo, (…), se hubiera dicho que temblaba. El catedrático que presidía el acto dijo que si hubiera conocido previamente aquel discurso no hubiera autorizado su lectura.

La ulterio labor como jurista de Ignacio Agramonte se limitó a una breve estadía como juez de paz del barrio de Guadalupe y ejerció su profesión en esa ciudad, en el bufete de Antonio González de Mendoza; y desde mediados de 1868 en en su ciudad natal

Pero fue vital su participación en la constituyente de Guáimaro, donde junto a Zambrana tuvo la responsabilidad de redactar y dar forma aquel documento aprobado por los mambises el 10 de abril de 1869, esa resultó una de las principales contribucioners que el  Mayor legó a la nación el apegó a las normas jurídicas y la vida civilizada del país.

THE LAWYER IGNACIO AGRAMONTE.

The June 8th is the day to remember Jurist instituted on the same f check, 150 years ago, Ignacio Agramonte developed his Thesis for receiving his degree from the Faculty of Law.

For that occasion the “Diamond with soul kiss”, in the words of José Martí he chose as its theme a “study from the point of view of the rational principle, on the right refurbished by Justinian compared to before his time”, with the won outstanding rating.

Agramonte born on December 23, 1842 in the then Villa de Santa María del Puerto del Príncipe, today Camagüey, and 1857 began studying law degree at the University of Havana, before he had completed the junior high and high school and El Salvador College in Havana, and Barcelona, Spain.

The right constituted a sustained professional line by Agramonte, so it was not surprising that Ignatius give continuity to this training.

Bright flashes of that vocation were reflected in the Hartnell calls that were made in the House of Higher Studies in Havana, where his ideas and verb were more than eloquent and consistent with the principles of independence and freedom for the island.

In one of those sessions that were held in the former convent of Santo Domingo in particular that of February 22, 1862, in an academic exercise, whipped Agramonte at various times in his speech to the Spanish colonial regime, which highlights the lack of freedoms, rights and justice, and proclaims at the end of those the need “for a revolutionary change of society in Cuba”.

That revolutionary speech was recalled years later by Antonio Zambrana classrooms mate and after the historic meeting in Guáimaro during the War of 10 years, witnessed that event, a trumpet. The soil around the old convent of Santo Domingo, (…), would have said that trembled. The professor who chaired the ceremony said that had he known that speech had previously unauthorized reading.

The ulterio work as a lawyer Ignacio Agramonte was limited to a brief stint as justice of the peace in the neighborhood of Guadalupe and practiced law in the city, at the law Antonio Gonzalez de Mendoza; and since mid-1868 in his hometown

But it was vital participation in the constituent Guáimaro where near Zambrana was responsible for drafting and shaping that document approved by the mambises the April 10, 1869, that was a major contribucioners that Major bequeathed to the nation He stuck to the rules of law and civilized life of the country.

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