LO ETERNAMENTE MARAVILLOSO EN FIDELIO.


Un arte nuevo surgía en Cuba a mediados de los años ´20 del siglo XX periodo conocido como  la “década crítica”, resultado de la crisis neocolonial que vivía el país, y de los cambios políticos, económicos y sociales que transformaban al mundo.

A new art emerged in Cuba in the mid-20s of XX century period known as the “critical decade” neocolonial result of the crisis affecting the country, and political, economic and social changes that transformed the world.

Aquella generación de hombres y mujeres, escritores, poetas, músicos, pintores y escultores se apropiaron de ese hálito renovador por lo que sintieron la necesidad de expresar a través de un lenguaje experimental acorde con las corrientes estéticas de la época, lo cual los conduciría a una ruptura con la Academia.

De tal florecía la vanguardia que en las artes plásticas, que asumía dentro del arsenal temático el afrocubanismo, el criollismo, hasta afincarse en la problemática social del contexto histórico en que le toco desarrollarse.

De aquella hornada trascenderían  creadores como Carlos Enríquez, Eduardo Abela, Amelia Peláez, Wilfredo Lam, quizás el más universalmente conocido, Marcelo Poggoloti, Víctor Manuel, así como Rita Longa y entre ellos tendría un espacio Alfredo Ramón  de la Paz Fuentes Pons, o más sencillamente Fidelio Ponce de León.

Este camagüeyano nación en los albores de la guerra necesaria organizada por José Martí, para ser libre de España,  pero también independiente de esa fuerza más que desde el norte revuelto y brutal amenazaba a los pueblos de América Latina y el Caribe.

En aquel niño quedaría marcado un Camagüey conservador, religioso, características presentes en  cualquier familia Principeña de la pasada centuria y que él se acentuaría en su incursión en la Escuela Pías.

Hacia 1916 cuando ya marcaba la mayoría de edad parte de la ciudad natal e ingresa en Sal Alejandro, a donde acude en busca de las armaduras y la lanza del artista lo cual le permitiría expresar sus ideas estéticas.

Es cierto que la vida personal estuvo signada por una conducta hasta cierto punto nómada que lo llevó a distintos parajes de la geografía nacional, en una actitud a la vez bohemia y de subsistencia, porque en su quehacer tuvo que plasmar rótulos de ocasión para campañas publicitarias, mientras la salud quebrantada y los demonios que lo agobiaban, y que trataba de ahogarlo en alcohol, lo consumían poco a poco.

Aún así Fidelio Ponce de León tuvo fuerzas para dejar su indeleble huella creativa en salones y exposiciones en la Isla como fueron en 1934 en el Lyceum de La habana y años después en la muestra Nacional de Pintura y Escultura de la Secretaria de Educación que tuvo lugar en el colegio de Arquitectura en el que resultó uno de los premiados.

En su obra prevalecen los tonos blancos, grises, ocres,  etc., los cuales reflejan la personalidad del creador, sus estados de ánimos, con una mirada propia de lo autóctono y lo universal.

Quedan para reflejar  su paso por la plástica cubana obras  como “Las Beatas”, “Tuberculosis”, “Niños” entre otras, las cuales no son solo parte de lo más conocido del maestro, sino una trilogía emblemática que lo distingue fuertemente de él señaló el crítico Guy Pérez Cisneros: tuvo una ejemplar dedicación al arte, de una lucha “triunfante” contra la miseria, la enfermedad y la academia

FOREVER THE WONDERFUL IN FIDELIO.

A new art emerged in Cuba in the mid-20s of XX century period known as the “critical decade” neocolonial result of the crisis affecting the country, and political, economic and social changes that transformed the world.

That generation of men and women, writers, poets, musicians, painters and sculptors appropriated this refreshing breath so they felt the need to express through a chord experimental language with the aesthetic trends of the time, which would lead to a break with the Academy.

In such a vanguard flourished in the arts, which assumed within the thematic arsenal afrocubanismo, the Creole, until settling in the social problems of the historical context in which I play develop.

From that transcend baking creators Carlos Enríquez, Eduardo Abela, Amelia Peláez, Wilfredo Lam, perhaps the most universally known, Marcelo Poggoloti, Victor Manuel and Rita Longa and among them would have a space Ramon Alfredo Fuentes Peace Pons, or more simply Fidelio Ponce de León.

This camagüeyano nation at the dawn of the necessary war organized by José Martí, to be free from Spain, but also independent of that force rather than from the turbulent and brutal north threatened the peoples of Latin America and the Caribbean.

In this child would set a conservative, religious, Camagüey features present in any Principeña family of the last century and that he would be accentuated in his foray into Pious School.

By 1916 when already marked the coming of age of the hometown and enters Alejandro Sal, where you go in search of armor and lance artist which would allow express their aesthetic ideas.

It is true that personal life was marked by a behavior to some nomadic point that led him to different places of the national territory, in an attitude both bohemian and livelihood, because in his work had to translate labels used for advertising while poor health and demons who overwhelmed and trying to drown it in alcohol, consumed slowly.

Still Fidelio Ponce de León had the strength to leave his indelible mark on creative fairs and exhibitions on the island as they were in 1934 at the Lyceum of Havana and years later at the National Sample of Painting and Sculpture of the Ministry of Education held in the College of Architecture where he was one of the winners.

In his work prevail, grays, browns, etc., white tones that reflect the personality of the creator, his moods, with its own view of the native and universal.

He left to reflect its way through the plastic Cuban works as “The Beatas”, “Tuberculosis”, “Children” among others, which are not only part of what’s known teacher, but an iconic trilogy that distinguishes strongly he said the critic Guy Pérez Cisneros had an exemplary dedication to the art, a “triumphant” fight against poverty, disease and academia…

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