BALÓN QUE SUBE, BALÓN QUE BAJA


La selección masculina cubana de voleibol no pudo traspasar el umbral de la segunda fase del Campeonato Mundial del deporte de la malla alta que tiene por escenarios varias ciudades de Polonia.

Tras la clasificación en un grupo del Torneo NORCECA y el primer lugar en el tercer nivel de la Liga Mundial, que en definitiva le valió el puesto número 21 en la tabla general de posiciones, algunos especialistas y aficionados lanzaron campanas al vuelo, pues pensaron sino en regresar al podio, al menos estar entre los seis u ocho primeros lugares del planeta.

La realidad es que con independencia del talento, aún por explotar, de los actuales jugadores del plantel antillano, queda aún mucho camino por recorrer, sobre todo en una disciplina que en la Isla es netamente de “laboratorio”.

Muchos cuestionaran este punto de vista, pero lo cierto es que no se hablar de desarrollo masivo en un país donde el Campeonato Nacional, o Liga, pasa sin penas ni glorias, con poco menos de 20 partidos celebrados entre unos 50 atletas, tanto en uno, como en otro sexo.

El trabajo en la base se ha debilitado, no solo por las carencias de recursos materiales, balones, sino también por la poca atención que se le da en las clases de educación física, desaparición de las llamadas áreas masivas y especiales, así como las Pre-EIDE, que posibilitaban una mejor formación de los voleibolistas, debidos a cambios en el Programa de Educación que establece los dobles turnos de clases, y el tiempo para la práctica deportiva como ocurría hace más de 20 años es escaso, es igual al resto de los deportes, algo que ha merecido la atención de las comisión correspondiente del Parlamento cubano.

Por otra parte, las matrículas en las Escuelas de Iniciación Deportiva Escolar, (EIDE), provinciales han disminuido ostensiblemente y tienen que ser compartida con los alumnos juveniles, al desaparecer también las Escuelas de Perfeccionamiento Atlético, conocida como (ESPA) y el hecho también comprobable de que muchos de los mejores entrenadores no están trabajando en esas categorías como antes lo hicieron.

Tampoco puede obviarse el éxodo de jugadores en plenitud de facultades hacia Ligas foráneas y la disposición del país de contar con ellos en la conformación de las selecciones nacionales, por lo que crea un problema en el relevo generacional en la escuadra principal.

En la actualidad son menos las posibilidades de topes a nivel de equipos nacionales, porque el mundo del deporte en general ha cambiado notablemente y los de mayor calidad se desempeñan a en certámenes de clubes, donde convergen atletas de calidad de distintas nacionales.

Los tiempos cambian, y es dialéctico que sin renunciar a las ideas y principios esenciales, adaptar conceptos, actualizar procedimientos y formas de hacer, para que el voleibol cubano no siga ponchado en la cuneta.

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