EL “ÁNGEL” DEL CAMAGÜEY


Mayor General Ángel del Castillo Agramonte.

El Camagüey aportó a las luchas independentistas de Cuba 23 generales que combatieron en los campos insurrectos y dejaron una huella imborrable de heroísmo y patriotismo.

En reciente artículo publicado por la periodista María Delys Cruz Palenzuela en el sitio digital del Periódico Adelante recordaba el aniversario 180 del natalicio de quien fuera uno de esos mambises que lleno de gloria a la comarca, el Mayor General Ángel del Castillo Agramonte.

El 14 de agosto de 1834 nació en la entonces Villa de Santa María del Puerto del Príncipe,  como muchos otros patriotas que secundaron el alzamiento de La Demajagua, provenía  de una familia de hacendados ganaderos y azucareros de la zona.

Luego de sus primeros estudios viajó a los Estados Unidos, donde se graduó como cirujano dental en la Universidad de Filadelfia. Durante su estancia norteña intervino en la Guerra de Secesión como soldado de  las milicias y la que llega alcanzar los grados de oficial.

Tras concluir la contienda regresa a la Patria  y ejerce la profesión en la villa principeña, y por su temperamento y ansias de ver a Cuba libre del colonialismo español se integra a la como conspiración contra el régimen.

El cuatro de noviembre de 1868 está entre el grupo de camagüeyanos que se alzaron en Las Clavellinas, y el 26 de ese propio mes, es uno de los que en la reunión del Paradero de Las Minas, se pronuncia a favor de  la condena que realiza Ignacio Agramonte y Loynaz ante los intentos contrarrevolucionarios de  Napoleón Arango.

María Delyz Cruz recuerda que dos días de los hechos mencionados Ángel del Castillo tuvo su bautismo de fuego en una emboscada tendida a las fuerzas del Conde de  Valmaseda, quien al mando de una columna española de 800 soldados de las tres armas, avanzaba por la línea férrea rumbo a Nuevitas.

Allí el joven combatiente  allí estaba Ángel del Castillo, cuando la fuerza española tuvo que desviar su ruta hacia San Miguel, y fue hostilizada por los insurrectos, en los lugares conocidos como La Consolidación y el paso del río Arenillas.

Su experiencia militar y el valor demostrado en las acciones en la Guerra, es ascendido  a principios de 1869 al grado de mayor general de la división de Camagüey, designado jefe de la brigada de Caonao.

Participó en múltiples combates. A la muerte del General de Brigada Honorato del Castillo tomó el mando de los mambises de Sancti Spíritus, en Pitajones derrota a una columna española allí en muestra de su valentía se apoderó personalmente de un cañón al cual las fuerzas cubanas le dieron el nombre de “El ángel”.

El nueve de septiembre de 1869, mientras preparaba el asalto del fuerte de “Lázaro López”, es abatido por el enemigo; y  herido de muerte, se le escuchó  gritar a viva voz: “¡Vengan a ver como pelea un general cubano!”.

Cuba perdía a uno de sus más bravos luchadores revolucionario, y el Camagüey a un hijo querido,  que como mucho otros no pueden ser olvidados jamás.

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