¿AL FIN APARECIO EL ESLABON PERDIDO DE LA PELOTA CUBANA?.


Los aficionados cubanos no habitados a tener campeonatos nacionales de béisbol en estos meses del verano, acogen con gusto la realización de la I Serie de la categoría Sub-23 años con la participación de equipos de las 15 provincias del país y el municipio especial de la Isla de la Juventud en cuatro grupos clasificatorios.

Para muchos este torneo era el eslabón perdido entre la Serie Nacional y los juveniles, un certamen que permitiera a los atletas que están entre los 17 ó 23 años de edad a tener una competencia que les permita durante una ó dos campañas poder adquirir la preparación necesaria para enfrentar un evento de mayor rigor donde están figuras avezadas en las rutinas de este deporte.

Además, existe un motivo adicional y es el hecho de que la Federación Internacional de Béisbol, (IBAF), decidió organizar en el futuro las Copas del Mundo Sub-21, lo cual obliga a los países integrantes de la organización a perfilar su trabajo en ese sentido.

Por ello Cuba, con mucho tino y razón, convocó a este certamen doméstico, el cual como dice la canción, “… no aguantaba más…”, el cual involucra a unos 400 peloteros de toda la Isla, algunos de ellos con experiencia en la élite nacional, pero necesitados de un torneo donde pueden ajustar la preparación técnico – táctica y adaptarse a situaciones de juego más complejas.

En los primeros compases de la competencia, que se extenderá hasta principios de septiembre próximo, se ha podido apreciar algunos lunares que marcan a estos jugadores desde las categorías inferiores, que no han sido corregidos desde entonces y que son algunos de los problemas que han afectado a la pelota cubana en los últimos tiempos.

Una de esas dificultades, es que el proceso de captación y selección de atletas no ha sido el mejor, muchos de esos jóvenes no tienen las condiciones físicas idóneas para enfrentar esta disciplina, como es baja estatura, poco peso corporal, y otros defectos en los tres aspectos del juego, ofensiva, defensa y pitcheo.

Creemos que en este último acápite la deuda es mayor, donde como promedio los lanzamientos de los serpentineros no sobrepasan las 85-88 millas por hora, similar a lo que ocurre en la Serie Nacional, muy distinto a lo que se pudo apreciar en la visita reciente del equipo de los Estados Unidos a la Isla, y en la que el cuerpo de tiradores que trajeron oscilaban de forma general por encima de las 92 millas.

Otro tema que no puede obviarse es que este certamen es también una magnifica escuela para los grupos de dirección y donde deben formarse quienes aspiren a ser mentores de equipos en eventos de mayor alcance, no se puede desperdiciar esa oportunidad.

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