ADIOS AL PREMIER DE LOS LANZADORES CUBANOS


EL PREMIER.El lanzador Conrado Marrero el último de los grandes del béisbol cubano de las décadas de los años ´30 y ´40 del pasado siglo hubiera cumplido 103 años el pasado 25 de abril, si la muerte no le hubiera sorprendido apenas 48 horas antes en su morada en La Habana.

La presencia en  la pelota del llamado “Guajiro de Laberinto” por haber nacido en una finca de ese mismo nombre en las cercanías del municipio de Sagua La Grande, en la actual provincia de Villa Clara, fue a temprana edad, sin embargo, su participación en eventos oficiales fue relativamente tarde.

Fue en la década de los años 30 cuando se incorporó  al Club Casino Español de la Isabela de Sagua, el cual organizó un equipo de béisbol y un día los visitó el conjunto de la Casa Stany, de Cienfuegos, entonces Marrero fue al box, los dominó.

A partir de ese momento el conjunto de la Perla del solicitó sus servicios como serpentinero y comenzaría su accionar en diferentes escenarios de varias provincias del centro y el oriente del país.

En 1940 integra el equipo nacional a la II Serie Mundial de Béisbol que se efectuó en La Habana y el 13 de agosto derrota al conjunto de los Estados Unidos 13 carreras por tres, duelo donde ponchó a 12 rivales, y permitió cinco indiscutibles.

Así se mantendría durante casi una década en que en cinco oportunidades vistió el uniforme de la Mayor de las Antillas y en cuatro resultó campeón salvó aquella vez en que fueron derrotados por Venezuela quien tuvo en Daniel Canonico a su As de pitcheo y rival de Marrero.

Su entrada a las Grandes Liga se produjo a una edad en que muchos ya están plan de retiro o tiran sus últimos cartuchos pero a él le alcanzó para jugar con los Senadores del Washington así que con cuatro décadas de vida  se convirtió en novato en ese tipo de béisbol, donde archivo de por vida 39 triunfos y 40 fracasos y promedio de 3.26 carreras limpias permitidas por juego.

En su largo historial en la pelota amateur y profesional, alcanzó más de 350 triunfos y ponchó a más de 2 400 bateadores, además de propinar alrededor de 90 lechadas y lanzó cuatro juegos de cero hit, cero carreras.

Luego de su retiro del deporte activo y al triunfo de la Revolución colaboró con el desarrollo del béisbol en varias provincias del país, especialmente en la región oriental de la isla, y de sus enseñanzas son frutos lanzadores  de la calidad de Braudilio Vinent, Orlando Figueredo, Ernesto Guevara Ramos y muchos otros.

Por su destacada entrega y abnegación en funciones de entrenador fue condecorado con el título de Héroe del Trabajo de la República de Cuba, y murió rodeado del cariño y el amor de sus familiares de todos conciudadanos.

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