LA ASAMBLEA DE GUAIMARO SIGUE IRRADIANDO LUZ


Con una exactitud total de seis meses después del Alzamiento en el ingenio La Demajagua, los cubanos protagonizaron otro de los hechos esenciales en la formación de la nacionalidad, la celebración de la Asamblea de Guáimaro.

El 10 de abril de 1869 los principales dirigentes de los centros revolucionarios  que se habían levantado en arma, desde oriente, el Camagüey y Las Villas decidieron reunirse para ponerse de acuerdo y dar continuidad y cuerpo a la lucha patriótica.

Guáimaro localidad situada en la región más oriental de la antigua Villa de Santa María del Puerto del Príncipe fue el escenario que garantizaba las condiciones de seguridad indispensables para la realización de las deliberaciones.

Había consenso entre los patriotas  de la necesidad de crear las bases legales para la forma de continuar la guerra contra el colonialismo español.

En el encuentro existieron discrepancias en cuanto a los métodos y formas de conducir la lucha contra la metrópolis, mientras que Carlos Manuel de Céspedes estaba de acuerdo con crear una dirección que llevará acciones con un mando único, la otra parte prefería dotar a la incipiente nación  de los atributos civilistas.

No obstante más allá de las opiniones a favor o en contra de determinada idea lo importante fue que prevaleció el deseo democrático en todos los participantes de seguir la  lucha.

También en Guáimaro se llegó al acuerdo de poner fin a la esclavitud, al proclamar que todos los cubanos eran libres e iguales, el reclamo de la mujer por sus plenos derechos de igualdad

Años más tarde en plena preparación de la Guerra necesaria José Martí publicaba en el periódico Patria: “En los modos y en el ejercicio de la Carta se enredó, y cayó tal vez, el caballo libertador; y hubo yerro acaso en ponerles pesas a las alas, en cuanto a formas y regulaciones, pero nunca en escribir en ellas la palabra de luz”.

Sobre el hecho Fidel Castro dijo: “Es admirable aquel empeño, aquel esfuerzo de constituir una república en plena manigua, aquel esfuerzo por dotar a la república en plena guerra de sus instituciones y de sus leyes. Cuales- quiera que hayan sido los inconvenientes, las dificultades y los resultados, el esfuerzo fue admirable”.

De aquellas experiencias se nutrieron los patriotas cubanos en las diferentes etapas de lucha y un ejemplo de ello lo dio el propio Apóstol cuando al crear  el Partido Revolucionario cubano sintetizara, de manera práctica y operativa, la guerra inmediata y la república futura.

A 145 años de aquel glorioso hecho, la Asamblea de Guáimaro sigue llenando de luz la democracia que los buenos cubanos supieron conquistar al precio sagrado de la vida.

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