UNA PERLA CUBANA LLAMADA GERTRUDIS


Le decían Tula, pero prefería utilizar el seudónimo de “La Peregrina”. Con el firmaba  sus textos cargados del romanticismo cubano de principios del siglo XIX.

Fecunda escritora que legó a las letras hispanas piezas teatrales, novelas, poesía  y entregó parte del abundante manantial de su talento al periodismo de la época.

Gertrudis Gómez de Avellaneda nació el 23 de marzo de 1814 en la Villa de Santa María del Puerto del Príncipe, hoy Camagüey.

Por sus venas corría por vía paterna sangre española y por la materna estaba la criolla  de quienes ya habían nacido en la Isla, con apellidos ilustres en la comarca como los Arteaga y Betancourt.

La infancia, adolescencia y juventud de “Tula” estuvo llena de vivencias, lecturas que la impulsaron a escribir sus primeras obras literarias que comienzan a adquirir esplendor cuando en 1836 viaja a España, en el barco que la lleva al otro lado del océano escribe su celebre poema ¡Al partir!

Perla del mar! ¡Estrella de occidente!
¡Hermosa Cuba! Tu brillante cielo
La noche cubre con su opaco velo,
Como cubre el dolor mi triste frente.

Llega a La Coruña y luego visita Sevilla donde da a conocer sus primeros trabajos. Es en ese tiempo en que conoce a Ignacio de Cepeda, hombre con quien vivió un apasionado amor a lo largo de su vida el cual no fue correspondido en la misma medida e intensidad por él.

Por esos años vivió una relación amorosa con el poeta Gabriel García Tassara con quien llegó a tener una hija que fallecería meses después de nacida, luego se casa con Pedro Sebater, gobernador civil de Madrid, quien moriría poco después por lo que Gertrudis decidió recluirse en el convento de Nuestra Señora de Loreto de Burdeos.

Entre 1849 y 1853 nuevamente en Madrid ella entrega en un aluvión inmenso numerosas piezas dramáticas estrena siete obras dramáticas: Saúl (1849) tragedia y en el 1853 estuvo a punto de convertirse en la primera mujer en ingresar a la Real Academia de la Lengua Española por la fecundidad de su reconocida obra, solo que por ser mujer,  su conocido carácter irreverente y los tabúes propios de esos tiempos  impide el merecido ascenso.

Regresa a Cuba en 1859, donde es admirada por la sociedad de la época y los aportes dados a esa incipiente literatura cubana, y luego vuelve a  España, donde muere el primero de febrero de 1873 en Madrid y sus restos mortales están guardados en Sevilla en una tumba  que para nada tiene que ver con ella esperando algún día regresar al suelo que la vio nacer.

¡Adiós!, ¡patria feliz, edén querido!
¡Doquier que el hado en su furor me impela,
Tu dulce nombre halagará mi oído!

¡Adiós! Ya cruje la turgente vela
¡El anda se alza… El buque, estremecido,
Las olas corta y silencioso vuela!

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Camagüey, Cuba, cultura, libro y etiquetada , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s