AÑORANZA POR LA SELECTIVA


Una revisión al libro “Con las bases llenas: Béisbol, historia y Revolución”, compilación de textos realizado por el Doctor Félix Julio Alfonso, nos permitió percatarnos de un interesante artículo que en el aparece y que en lecturas anteriores había pasado inadvertido a nuestra pupilas.

Se trata de “Las Selectivas torneos élite de la pelota cubana” de Fernando Rodríguez Álvarez, el cual aborda la historia de la etapa de las Series Selectivas que desde mediados de la década de los años ´70 hasta igual periodo de los 90 aproximadamente se realizaron en Cuba, y constituyen un referente de la calidad de la pelota en la Isla en esa etapa y años posteriores.

El béisbol que surgió al calor del Primero de enero de 1959, y la posterior desaparición del profesionalismo, permitió la incorporación de un alto número peloteros que con anterioridad eran desconocidos, no obstante a ser activos participantes en ligas como la Unión Atlético Amateur, la de “Pedro Betancourt”, la “Popular de oriente y otras similares que eran a su vez promotoras de atletas a los clubes rentados.

En aquellos años iniciales se adoptaron distintos formatos de competencias, hasta llegar a conjugar a las entonces seis provincias del país, con 12 equipos envueltos en la justa, el campeón de cada territorio y una selección acompañante que solían ser estos últimos los más poderosos.

La campaña de 1969-1970, periodo donde el pueblo estuvo envuelto en una de las batallas económicas más fuerte conocida hasta entonces, la Zafra de los 10 Millones, llevó a organizar un certamen con seis conjuntos en representación de cada región la cual tuvo por nombre Serie de los 10 Millones.

Fue una competencia, donde jugaron los mejores peloteros cubanos, en el cual el techo de calidad creció enormemente.

A mediados de esa década una vez garantizada la masividad, se requería elevar el nivel de juego, y tras el Campeonato Nacional se organizó la I Serie Selectiva, esta vez con siete selecciones, dos de ella por la capital cubana, y que fue ganada por el conjunto de Orientales.

A partir de entonces y hasta mediados de los ´90 del siglo XX, est justa fue la fragua en la que se forjaron hombres de la calidad, Omar Linares, Luis Giraldo Casanova, Antonio Muñoz, Germán Mesa, Braudilio Vinent, Omar Carrero, Lázaro Valle, Orlando “El Duque” Hernández, y tantos peloteros que brillaron y son glorias del deporte que sería extremadamente imposible de mencionarlos a todos.

En ese periodo se obtuvieron de forma contundente, dos juegos olímpicos, ocho campeonatos mundiales, y siete Copas Intercontinentales, además de los triunfos en citas regionales y continentales.

Con el paso de los años la estructura competitiva de la Serie Selectiva entró en contradicción con los intereses del campeonismo en las provincias, por ejemplo, Camagüeyanos formados por atletas de las provincias creadas al calor de la División Política Administrativa, Camagüey y Ciego de Ávila, tenían la responsabilidad de garantizar en años alternos la atención del equipo, lo cual perdió efectividad ante la indolencia de las administraciones deportivas de los territorios, con la complicidad indirecta de la Dirección de Béisbol y el INDER que permanecieron pasivas ante los hechos.

Por otra parte en 1995 se tomó una de las peores decisiones adoptadas por las autoridades deportivas del país, la de realizar el retiro masivo de casi medio centenar de jugadores, que aún estaban en plenitud de facultades, con lo cual se produjo un bache en la pelota cubana, que junto la salida del país por parte de otros, ha creado los actuales baches.

Se ha tratado por todos los medios de buscar alternativas, las Copas Revolución, la Super Liga, y la actual estructura de donde en un mismo año un equipo puede finalizar último en la tabla de posiciones de la Serie Nacional y en la siguiente estar entre los ocho clasificados, como es el caso de Artemisa.

Por cierto a nuestra memoria viene unas declaraciones del legendario Gran Maestro norteamericano Robert Fischer, quien decía que no le gustaban, ni los match, ni torneos cortos, porque es la posibilidad para los mediocres de desplazar a los jugadores y conjuntos de más opciones, dos años consecutivos son la mejor prueba de esa afirmación.

El béisbol siempre será pasión en Cuba, a pesar de las influencias contemporáneas que ejercen otras disciplinas, y de los esfuerzos de otros por entronizar en los medios de comunicación, en las calles, parques y terrenos deportivos la práctica del fútbol, la pequeña pelota de cuero continuará acaparando la atención de cada mujer u hombre de la Mayor de las Antillas, y las Selectivas para los que peinan canas será añoranza de los días de gloria y para los que no la disfrutarán un sueño no logrado.

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