VENTANA AL MUNDO: MANDELA EL REVOLUCIONARIO


Por estos días el mundo tuvo la oportunidad de rendir homenaje a uno de los luchadores eternos por la paz, la amistad y en contra de toda manifestación racista, el querido Nelson Mandela.

En diversas latitudes del planeta, hombres y mujeres de bien lloraron su desaparición física, mientras guardaban en sus corazones la imagen de aquel ser humano que sufrió amargamente 27 años de encarcelamiento injusto, por hechos y delitos que jamás cometió, solo enarboló el deseo de que su pueblo fuera indivisible, unidos negros y blancos.

También hasta Sudáfrica viajaron decenas de delegaciones oficiales, miles de personas que quisieron testimoniar al líder africano admiración y reconocimiento, pero también hubo gentes hipócritas, que aprovechan la ocasión para confundir a la humanidad.

Ante todo Mandela fue un revolucionario, y como tal obro a lo largo de su fructífera vida, actuando con sabiduría e inteligencia según fueran las circunstancias, y quien no desaprobó en su momento la vía armada como forma de lucha por la independencia.

Hoy algunos tratan de tergiversar la historia, es cierto en primer lugar el valor, la entereza de principios y el honor que siempre Madiba tuvo, el apoyo y el esfuerzo del pueblo sudafricano en contra del apartheid y desde luego la solidaridad internacional que presionó al gobierno racista de ese país para la liberación del líder negro, y luego los cambios que han tenido en esa nación.

Pero, esas gigantescas transformaciones ¿hubieran sido posibles, sin que el poderío económico y militar de Pretoria, con el respaldo de los Estados Unidos, no hubiera sufrido un contundente golpe en el África austral?.

La respuesta es clara no. El destino de lo que vendría después quedó escrito en Cuito Cuanavale, Angola, en marzo de 1988, batalla que decidió el futuro, no solo de esa nación, sino también de Namibia y Sudáfrica.

Es cierto que hubo presión internacional, pero la parte decisiva de la lucha fue la victorias de las armas cubanas-angolanas contra las tropas sudafricanas, prueba de que solo el movimiento político no basta es el hecho de que sobre Israel existen igual presión, es condenable el genocidio que cometen contra los pueblos árabes, pero aún la batalla armada no ha sido ganada.

Por ello el politólogo argentino Atilio Boron escribió atinadamente que la otra parte “…del mérito le corresponde a Fidel y la Revolución Cubana, que con su intervención en la guerra civil de Angola selló la suerte de los racistas…”.

El propio Nelson Mandela escribía entonces desde la cárcel: (… “la Stalingrado africana” fue “el punto de inflexión para la liberación de nuestro continente, y de mi pueblo, del flagelo del “apartheid”…).

Para quienes tratan de presentar a Madiba con otros ropajes, es bueno aclararles, que él fue, es y continuará siendo un revolucionario, que supo buscar las vías más propicias de independencia para su pueblo.

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