ROBLES, FCA: TELENOVELA INCONCLUSA


Cuando todo parecía que la telenovela, Robles vs Federación Cubana de Atletismo, (FCA), que animó los titulares de las páginas deportivas internacionales durante el pasado verano, había finalizado, vuelve nuevamente a la palestra pública.

El diferendo amenaza en convertirse en un “culebrón” con los dimes y diretes de una y otra parte, una conversación entre sordos sin final, ejercicio estéril, desajuste que ambas partes debieran resolver tratando de hallar los puntos comunes, Cuba, el deporte, la defensa de las conquistas de la Revolución u dejar de un lado posiciones de fuerza, carentes de lógica que solo sirven para entretener el auditórium de los que solo encuentran las manchas al sol y no agradecen el calor que les ofrece.

Dayron Robles.

Todos aquel que ha seguido el desarrollo deportivo del país conoce perfectamente, las unas veces tenue, y otras ocasiones álgidas las declaraciones de Dayron Robles acerca de la atención que él considera merece por su condición de campeón olímpico, entonces recordista mundial y ganador de grandes certámenes y de compromisos internacionales de la Isla, por que al fin de cuenta son los atletas los protagonistas de los resultados buenos o malos, aunque detrás de ellos haya el esfuerzo de millones, pero son ellos los que ponen el cuerpo, la piel, la sangre y el corazón.

Es cierto que esas palabras no encontraron eco en la Federación cubana de Atletismo y el silencio fue la respuesta a las opiniones vertidas por el afamado corredor y su entrenador Santiago Antunes en algunos medios de prensa del país.

Ante la ausencia de respuesta a los reclamos se produjo la decisión del deportista de solicitar la baja como integrante de la preselección nacional, mientras que Antunes se acogía a la jubilación, el dúo entrenador-corredor salió hacia el exterior al amparo de la Ley Migratoria aprobada soberanamente por el estado cubano, pero ahí fue cuando ardió Troya.

Alberto Juantorena.

Es lógico que a muchos no les agradó el hecho, legal por demás, y el presidente de la FCA Alberto Juantorena, habló, condenó, crítico cuanto quiso o lo dejaron decir, a nuestro modesto juicio más allá de lo necesario en este caso, pues con señalar escuetamente que Dayron no representaba al país, y lo hacía a título personal era suficiente, pero no basto y salieron a relucir detalles que  salían del marco deportivo y se entabló una batalla salpicada de errores que comprometieron la credibilidad del país, en momentos en que estaba a punto de aprobarse en el Consejo de Ministros una resolución que regula el intercambio del Estado, representado por el INDER,  con los atletas.

Tras los disonantes acordes de la FCA produjo un silencio bastante prolongado, pensamos que en eso mucho tuvo que ver el acuerdo de gobierno mencionado, pero en la semana en curso explotó nuevamente la olla de presión con declaraciones de santiago Antunes con respecto a que Dayron, quien entrena en Cuba, está en disposición de representar a su país.

Ahí entrenó en escena el nuevo comisionado nacional Jorge Luis Sánchez ratificando, casi con puntos y comas lo antes planteado por Juantorena; «La posición de la comisión es la misma que hace unos meses (…). Ni Dayron, ni su entrenador están autorizados a intervenir en competencias oficiales en Cuba ni fuera de esta representándonos, y tampoco se entrena en alguna de las instalaciones pertenecientes al INDER».

A nuestro juicio estas declaraciones contraponen a las recientes decisiones adoptadas por el país en materia de hallar una vía más adecuada de entendimiento con los deportistas y pone en solfa el esfuerzo que realiza el Estado en ese sentido, porque si bien la actitud tomada antes por Dayron Robles, no fuera la más adecuada , la Revolución que es más grandes que todos y los líderes que la han conducido durante más de cinco décadas han enseñado mejor que nadie errar es posible, pero también es factible rectificar, en terrenos mucho más delicados que el deporte han existido prueba de ello.

Acaso Dayron y Antunes no siguen siendo ciudadanos de este país, con deberes y derechos incluidos, acaso el deporte no es un derecho del pueblo, si quiere con honestidad representar a la isla, que se lo gané desde abajo, sin poner nada en bandeja de plata, como lo tienen que hacer el resto.

Cordura, sentido común, tender lazos de entendimiento, poner fin a ese intercambio mediático que empaña la obra de unos y otros, son necesarios en este momento, sin hacer dejadez de los principios, pero contextualizando en tiempo y espacio histórico el discurso y la acción.

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