CAMAGUEYANOS DE OTROS TIEMPOS: GILDA ZALDIVAR FREYRE



Mucho se habla acerca del Ballet de Camagüey, como la segunda compañía clásica del país, de la presencia en ella del siempre presente maestro Fernando Alonso, puliendo cual dedicado orfebre esa pequeña joya de la tierra de los Tinajones de Jorge Lefebre, Alberto Méndez, Iván Tenorio, Menia Martínez, Aida Villoch y otras personalidades que dejaron su huella en el.

Gilda Zaldívar Freyre.

También se menciona, quizás no todo lo que se debería de Vicentina de la Torre Recio, la mujer que dejo la pasión de bailar, por el magisterio del arte y la escena, pero casi nada se dice de quien fuera la precursora del movimiento danzarío en Camagüey Gilda Zaldívar Freyre.

Tal vez menos conocida que su hermana mayor Olivia, la esposa del luchador comunista y antiimperialista Julio Antonio Mella, o quizás por la tristeza de sus escasos 35 años de vida que desaparecieron en un día de mayo, hace ya más de seis décadas.

Gilda nació el 23 de julio de 1917 en Camagüey, ciudad pletórica de iglesias, poetas y tinajones y también de personalidades imprescindibles de la historia de Cuba y de la cultura, patriotas como Ignacio Agramonte y Loynaz, Salvador Cisneros Betancourt, escritora de la talla universal de Gertrudis Gómez de Avellaneda, el filosofo Enrique José Varona y un científico que lego importantes descubrimientos como Carlos J. Finlay entre otros que conformaron el linaje principeño decimonónico.

Con 16 años de edad marcha con Olivia hacia Europa, donde esta cumpliría con el servicio diplomático. Berlín es la primera parada del periplo y el paso trashumante proseguiría por otros países europeos, en Oslo, Noruega comienza sus estudios de ballet con la profesora LoveKrohn, una ex discípula de la gran Anna Pavlova.

Allí en la capital noruega se presenta en una recepción oficial y baila ante los reyes de esa nación una rumba estilizada, ocasión en que con donaire vista la clásica bata cubana.

En 1935 regresa a la Isla y los incipientes conocimientos adquiridos en el Viejo Continente los pone en función de la academia que funda en su ciudad natal, el cinco de octubre debuta en el teatro principal con el acompañamiento de la orquesta “Yemaya” dirigida por el maestro Jorge González Allue, en la que interpreta la pieza “The Desert Song”, en otras actuaciones llevaría a escena la obra “Cascanueces”, así como otras piezas del repertorio clásico.

A partir de 1939 su salud comienza un progresivo resquebrajamiento, lo cual no es freno para que Gilda se entregue toda misma, sedienta de profundizar en el saber del ballet por eso viaja en varias oportunidades a Nueva York para tomar clases del profesor Fokine.

Por su academia camagüeyana desfilaron muchas jóvenes entre ellas Vicentina de la Torre, quien seria la encargada de unir aquel movimiento danzarío como raíces fecunda del actual ballet agramontino.

El dos de mayo de 1951 dejaba de existir en plena flor de la vida Gilda Zaldívar Freyre, la precursora, quien sembró la semilla del ballet en el alma local de su pueblo.

(&) Los apuntes para este trabajo fueron recogidos en artículos publicados por: Manuel Salvador Pino y el doctor Roberto Méndez.

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