BEISBOL CUBANO A LA CARTA


Finalizó la 52 Serie Nacional de Béisbol con el merecido triunfo de Villa Clara, y los mejores reconocimientos para Matanzas y Cienfuegos ocupantes del segundo y tercer puesto respectivamente, protagonistas de una cerrada porfía por el Campeonato.

La campaña beisbolera tuvo aciertos y también lunares sobre todo en el capítulo organizativo de la contienda que urge reconsiderar con carácter urgente para eliminar algunos precedentes nefastos.

Vayamos por orden entre las cosas buenas fue ver a los ocho equipos de la segunda etapa batallando por incluirse en el cuarteto semifinalistas, peloteros que parecían en algunos casos acabado, regresaron con bríos renovados a la lucha aportando a sus respectivas camisetas sudor y esfuerzo a granel.

Otra cosa que gusto fue la presencia de los refuerzos escogidos entre las selecciones eliminadas en la primera vuelta con lo cual quedó desmentido el criterio de la territorialidad, que los más experimentados recordarán fue uno de los argumentos utilizado en detrimento de la continuidad de la serie selectiva y de otros certámenes similares.

Ahora bien en el orden de las cosas que no tuvieron bien está el abrupto cambio de estructura de la 52 Serie, cuando todos los equipos ya se preparaban bajo el mismo formato anterior, y en menos de lo que canta un gallo, todo se transformó dejando afuera a un equipo completo, Metropolitanos, que por más de dos meses entrenó en su cuartel genera.

Un grupo de peloteros vieron truncas sus aspiraciones de participar en el clásico nacional, entre ellos el hombre récord del béisbol cubano Enrique Díaz, ejemplo de vergüenza, constancia, sacrificio y entrega en el terreno, por cierto caso poco comentado por los medios.

Por otra parte en el transcurso de la temporada la Comisión Nacional de Béisbol, cual zapatero remendón, tomó múltiples decisiones para corregir desaciertos organizativos iniciales expresión concreta de los errores cometidos por ese grupo gestor.

También fue preocupante la labor de los árbitros, un viejo problema no resuelto, porque ha faltado la visión de que es lo que se necesita para que este acápite marche por buen camino, que va desde una adecuada preparación, actualización y selección, hasta la debida estimulación que requieran los “imparciales”.

En más de una oportunidad se ha planteado que todos los jueces no pueden desempeñar la función de principal, sin que previamente haya mostrado fehacientemente, a través de pruebas de aptitud y actitud, estar en condiciones de asumir ese rol en un juego de pelota, ya que una decisión desacertada puede dar al traste con la calidad de ese campeonato.

Es cierto que todos los que intervienen en un desafío, peloteros, manager, árbitros, y hasta el propio público y la prensa pueden equivocarse, pero en el caso de los que imponen la justicia en el campo, el error debe minimizarse por el impacto destructor que ese puede tener en el resultado entre la victoria y la derrota.

Por último es bueno que exista el debate abierto, pero todos debemos tener cultura en la utilización de esa eficaz herramienta de mejoramiento humano. Los cronistas deportivos ¡cubanos! No son depredadores de los atletas, ni de los directivos, ni estos deben sentirse ofendidos con aquella o la otra pregunta que busca conocer los momentos vividos por los protagonistas.

El béisbol, la pelota no es de nadie en particular, es alma, espíritu e identidad de la nación cubana y como tal tenemos que defenderla.

Esta entrada fue publicada en béisbol, Cuba, deporte y etiquetada , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s