UN GRANDE DE LA ANTESALA VICENTE DÍAZ


Una de las figuras que siempre será recordada con cariño y admiración en cualquier terreno de pelota en Cuba es Vicente Díaz Martínez, carismático pelotero que nació el 14 de marzo de 1946 en la zona del antiguo central “Violeta” en la actualidad lleva el nombre de “Primero de Enero” en la provincia de Ciego de Ávila.

En la colonia cañera de Santa Mariana dio sus primeros pasos en el mundo del béisbol como receptor y jardinero, posiciones en las cuales sobresalió por sus cualidades de buen bateador y fildeador.

Pero, lo que más llamaba la atención de los aficionados al deporte de esas zonas azucareras era el potente brazo que tenía capaz de enfriar en base al más rápido de los corredores, detalle que también lo acompañaría en el resto de su trayectoria deportiva, no solo en la pelota hasta su retiro activo de esta disciplina, sino también en el softbol al cual engrasaría posteriormente.

A mediados de los años 60 integra el equipo juvenil del central “Cunagua” de Ciego de Ávila y por sus resultados es llamado a la preselección nacional de esa categoría que `participaría en el Campeonato Mundial de 1964 en Canadá selección que definitivamente integró como utility de cuadro junto a una pléyade de jóvenes que llegarían a ser grandes jugadores en las Series Nacionales con Fermín Laffita, Lázaro Cordoví y Emilio Salgado; así como Agustín Marquetti, Oscar Romero, Jorge Hernández, Alberto Reyes, Lázaro Santana y Antonio Eugellés entre otros.

En esa etapa asume la tercera base donde se consagraría como uno de los mejores defensores de esa posición por su explosividad, y fortaleza en los tiros..

Su debut en la pelota grande se produjo en la V Serie con la selección de Orientales, y en el inicio de la contienda suplió la ausencia del antesalista regular José “El Chivo” García de allí en lo adelante no volvió a visitar el banco para ver los partidos desde allí

Vicente Díaz intervino en 15 Series Nacionales, Selectivas, Copas Revolución y la Especial de los 10 Millones con los conjuntos Orientales, Granjeros, Camagüey y Camagüeyanos, en 4 808 comparecencias oficiales al home compiló a la ofensiva para un promedio de 267 conectó 1 284 inatrapables de por vida y ostentó la privilegiada marca de haber sido el primer bateador derecho en los Clásicos Nacionales de arribar a la mar de los 1 000 hits frente a uno de los más grandes serpentineros cubanos de todos los tiempos, Braudilio Vinent en el estadio “Guillermón Moncada”.

Jugó con el equipo nacional en la XVIII Serie Mundial de Cartagena, Colombia 1970, los VI Juegos Panamericanos en Cali Colombia, 1971; XIX Campeonato Mundial en Cuba, 1971; II Serie del Caribe en La Habana, 1972; Serie Cuadrangular en México, 1975 y Tope Amistoso con Canadá en 1976.

Integró la masiva delegación cubana al histórico enfrentamiento entre el equipo Cuba y los Orioles de Baltimore el tres de mayo del 1999; una prueba más de su lealtad a la patria fue en esa memorable ocasión cuando junto a otros compañeros perdió el avión de regreso a la Isla, y a pesar de las ofertas para que desertará, volvió con la frente en alto.

El 21 de marzo de 2006, a los 60 años de edad y mientras se preparaba en La Habana junto a otras glorias del deporte cubano a recibir a la selección que asistió al I Clásico Mundial de Béisbol un repentino infarto del miocardio puso fin a la existencia de uno de los peloteros más valioso que haya desfilado por un estadio en la Mayor de las Antillas.

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