LE CAYÓ UN 20 DE MAYO


Confieso que desde temprana edad se hizo habitual escuchar en boca de mis padres, familiares, o de sus amigos,  la frase a fulano o mengano, “le cayó un 20 de mayo encima”.
La ingenuidad histórica política de un niño de apenas cinco ó seis años de edad no me permitía trazar la tragedia de alguna persona con la fecha de marras, que luego conocí en los estudios de primarias que correspondía a la instauración de la “República”, etapa cubana que algunos llaman mediatizada y otros neocolonial.

En aquella jornada de 1902 fue izada la bandera cubana cuentan que a las 12:10 minutos pasado el mediodía en la azotea del viejo Palacio de los Capitanes Generales convertido entonces en Palacio Presidencial, para dar a conocer al mundo que Cuba era ya República.

En realidad ya lo era desde aquel 11 de abril de 1869, cuando los reunidos en la Constituyente de Guáimaro lo habían declarado así, pero lo cierto es que el país que recibían los cubanos, no era por el que lucharon Carlos Manuel de Céspedes, Ignacio Agramonte y Loynaz, Antonio Maceo Grajales, Máximo Gómez Báez y José Martí y otros patriotas.

Entre las barbaridades y contradicciones de aquel acto estuvo la ausencia de las féminas porque la Constitución de 1901 no les reconocía derechos políticos a ellas, mujeres que pusieron su voz en alto en el propio Guáimaro por medio de la camagüeyana Ana Betancourt de Mora, y de las que se lanzaron a la manigua acompañando a sus compañeros como Amalia Simoni, María Cabrales, Bernarda Toro y la madre de todos los cubanos Mariana Grajales. Que afrenta inescrupulosas contra las aquellas a las que el Apóstol había dicho que era imposible hacer una Revolución verdadera sin su participación.

A partir del 20 de mayo comenzó el periodo de corrupción gubernamental que se extendería por 56 años más hasta el Primero de Enero de 1959, en que como dijera el bardo Carlos Pueblas, “llegó el Comandante y mando a parar”.

Con el tiempo, aquello de que “le cayó o se buscó un 20 de mayo”, estuvo relacionado con esa época neocolonial donde robo, crímenes y tantos hechos nefastos fueron el diario vivir de la Patria y el pueblo, afortunadamente con los nuevos tiempos la frase ha quedado en desuso.

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