TULA: LA PEREGRINA QUE VUELVE


Hace 199 años en la entonces Villa de Santa María del Puerto del Príncipe, hoy, Camagüey, nació el 23 de marzo Gertrudis Gómez de Avellaneda quien con el paso de los años llegaría a convertirse en una de las figuras más trascendentales de la literatura hispana nacida en Cuba.

“Tula” como era llamada realizó su primera salida a Europa por el puerto de Santiago de Cuba en el año MIL 836, rumbo a Burdeos ocasión en que escribió el poema “Al partir”, donde ya se aprecian rasgos del desarraigo a la que se vería sometida.

Perla del mar! ¡Estrella de occidente!
¡Hermosa Cuba! Tu brillante cielo
la noche cubre con su opaco velo,
como cubre el dolor mi triste frente.

Este estado anímico se vería reflejado en sus posteriores producciones literarias que aparecerían publicados en España en varios periódicos bajo el seudónimo de “La Peregrina”.

En su periplo español La Avellaneda residió en Madrid donde trabo amistades con personas de letras de esa nación allí publicó su primera colección de versos titulada “Poesías”, durante esa estancia comienza su relación de amor con Gabriel García Tassara con el cual tiene una hija.

En 1854 Gertrudis Gómez de Avellaneda con una producción literaria de altos vuelos en la cual aparecen obras como: “La verdad vence apariencias” (1852), “Errores del corazón” (1852), “El donativo del diablo” (1852), “La hija de las flores” (1852) y “La Aventurera” (1853), no fue aceptada como integrante de la Real Academia Española, a la cual aspiro pertenecer con justos méritos.

Fiel a una tradición de mujeres nacidas en el Camagüey, que a lo largo de la historia han protagonizado hechos de rebeldía y patriotismo, entre las que se encuentran Amalia Simoni, Ana Betancourt de Mora y muchas otras, La Avellaneda dijo entonces: “La presunción es ridícula, no es patrimonio exclusivo de ningún sexo, lo es de la ignorancia y de la tontería, que aunque tiene nombres femeninos, no son por eso mujeres”.

Ella, quien falleció en Sevilla el primero de febrero de 1873, y donde reposan sus restos, sufrió el desarraigo de estar lejos de la patria amada y ser relegada en la tierra donde viviría gran parte de su existencia, es devuelta a la memoria de la nación que se niega a que una figura de tanta prominencia esté olvidada cuando el Camagüey  se apresta a celebrar el bicentenario de su natalicio.

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