VENTANA AL MUNDO: ¿HABEMUM PAPAM?


El pasado día 28 de febrero, el Papa Benedicto XVI se despidió oficialmente del Vaticano, una decisión ya anunciada, pero con una fuerte repercusión global pues los motivos expuestos por el Santo Padre se mueven en la sombra de la duda.

Joseph Ratzinger.

Joseph Ratzinger, había asumido la alta jerarquía de la iglesia en el 2005, tras la muerte de su antecesor Juan Pablo II, desde entonces múltiples escándalos relacionados con la religión católica se hicieron más presentes, sobre los relacionados con abuso sexual contra menores de edad.

Una lista que acoge a 122 sacerdotes fue hecha pública y también los nombres de varios cardenales que encubrieron esos hechos como son el estadounidense Roger Mahony, así como el irlandés Seán Brady. Peor aún fueron las declaraciones del cardenal Keith O”Brien, quien renunció el pasado 25 de febrero a su puesto de arzobispo de St. Andrews y Edimburgo tras ser acusado de “comportamiento inapropiado” en los años 80, admitió que su “conducta sexual” no fue siempre la que se esperaba de él. En varios países, católicos y las asociaciones de víctimas presionan para que estos cardenales no participen en la elección del nuevo papa.

Por otra parte hace pocos días un tribunal condenó al ex mayordomo de Benedicto XVI, Paolo Gabriele a 18 meses de prisión por el robo y filtración a la prensa de documentos comprometedores entre ellos cartas al Papa con acusaciones de corrupción en los negocios del Vaticano.

También la iglesia es fustigada por manejos turbios en su fondos económicos y financieros, la revista “The Economist” asegura las inversiones supera los 2 mil 600 millones de dólares, y solo en Italia sus intereses abarca el sistema bancario, aerolíneas, inmuebles, empresas públicas y hasta la cinematografía.

Igualmente un cálculo estimado revela que alrededor del 60% de los fondos de la Iglesia Católica proviene de Estados Unidos, seguido por Alemania, Italia y Francia en término de contribuciones, prueba de que las cosas no están nada clara es que en enero último, a instancias del organismo europeo que combate el lavado de dinero, Moneyval, el Banco Central de Italia bloqueó el uso de tarjetas de crédito dentro del Vaticano.

Nada de esto era nuevo, a propósito hace ocho años atrás en una meditación de viernes santo en el Coliseo de Roma, pocos días antes de la muerte de Juan Pablo II y de su designación como nuevo Papa- el cardenal Joseph Ratzinger hizo referencia a la “inmundicia” que mancillaba a la Iglesia Católica.

Realmente pocas personas en el mundo podían suponer entonces de los abusos sexuales dentro del sacerdocio, que estaba dañando la credibilidad de la institución, no sólo en Estados Unidos, sino en muchos otros países, lo cual provocaba ansiedad acerca del futuro en el futuro Papa.

Esas palabras fueron reafirmadas en una reciente homilía celebrada en la basílica de San Pedro a principios del pasado mes de febrero, cuando afirmó que la Iglesia Católica estaba “contaminada” por divisiones internas y rodeadas por un exacerbado individualismo y rivalidad personal

El Colegio Cardenalicio ya está celebrando reuniones previas para la elección del nuevo Papa, dura será la tarea del sucesor de Benedicto XVI, quien desde su retiro espiritual vera como se intentará limpiar tanta basura acumulada.

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