VENTANA AL MUNDO: VIENTOS DE UNIDAD EN LATINOAMERICA Y EL CARIBE


El último fin de semana los países de América Latina y el Caribe hicieron valer su importancia en el contexto mundial actual al sostener dos cumbres de Jefes de Estado y de Gobierno, una junto a los representantes de la Unión Europea y la siguiente entre ellos mismos en el ámbito de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) en franca posición de respecto de que la globalización es un hecho que abarca a toda la humanidad, pero a la vez que el neoliberalismo no tiene carta de ciudadanía en el Nuevo Continente.

Simón Bolívar.

Estos encuentros a los máximos niveles gubernamentales estuvieron cargados de simbolismo, uno, pues se realizaron sin la presencia imperial de los Estados Unidos, otro, que tuviera lugar en Chile, país donde hace casi 40 años la sombra del fascismo se entronizó en aquella nación en la cual miles de personas fueron torturadas, desaparecidas o asesinadas, mostrando la cara más bestial del capitalismo, el cual pretendió borrar las huellas del proceso de justicia social del Gobierno de la Unidad Popular.

Pero, quizás el de mayor significación fue la entrega a Cuba de la presidencia Pro-Tempore de la CELAC, a 51 años de la expulsión de este país de la Organización de Estados Americanos, (OEA), bajo el silencio y la mirada cómplice de casi todas la naciones del continente, con la honrosa excepción de México, aunque la voz la Mayor de las Antillas no dejó de retumbar aquella vez en Punta del Este, Uruguay, cuando el entonces presidente de la República Osvaldo Dorticós Torrado, y jefe de la delegación a la VIII Reunión de consulta afirmó:

”Frente a las agresiones promovidas, frente a las agresiones pasadas, frente a las agresiones futuras, nuestro pueblo no se cansa de gritar todos los días: !Patria o Muerte!”.

José Martí.

Ningún momento más hermoso para asumir tan alta responsabilidad de integración y solidaridad para con los hermanos latinoamericanos y caribeños, que en la fecha en que José Martí el Héroe Nacional Cubano cumplía 160 años de su natalicio.

El Apóstol discípulo bolivariano, hombre preclaro de su tiempo, quien ya había advertido en las horas breves ante que una bala atravesara su cuerpo y cayera inerte sobre la tierra donde su sangre fertilizó los sueños patrióticos de quienes le sucedieron, denunciara a la voraz nación norteamericana: (…) ya estoy todos los días en peligro de dar mi vida por mi país, y por mi deber —puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo— de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso.

Con esa visión Martí retoma el pensamiento libertario de Simón Bolívar, de Sucre, San Martín, Juárez y otros próceres latinoamericanos que son esencia de los sueños de unidad que por cinco siglos han desarrollado estos pueblos en contra de toda forma de explotación y discriminación y cobran plena vigencia.

“Cree el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea, y con tal que él quede de alcalde, o le mortifique al rival que le quitó la novia, o le crezcan en la alcancía los ahorros, ya da por bueno el orden universal, sin saber de los gigantes que llevan siete leguas en las botas y le pueden poner la bota encima, ni de la pelea de los cometas en el cielo, que van por el aire dormido engullendo mundos. Lo que quede de aldea en América ha de despertar. Estos tiempos no son para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas de almohada, como los varones de Juan de Castellanos: las armas del juicio, que vencen a las otras. Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra”. (*)

Fidel y Chávez una mirada al futuro.

Esas son las murallas a la cual llaman Fidel Castro Ruz y Hugo Chávez Frías, quienes visionarios del tiempo encabezaron revoluciones para alcanzar toda la justicia social posibles, pensamiento que encontraron un crisol inmantador en la creación de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América, (ALBA).

En su mensaje a la II Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños Chávez destacó:

“La CELAC es el proyecto de unión política, económica, cultural y social más importante de nuestra historia contemporánea. Tenemos todo el derecho de sentirnos orgullosos: la Nación de Repúblicas, como la llamaba el Libertador Simón Bolívar, ha comenzado a perfilarse como una hermosa y feliz realidad”.

El camino no ha sido, ni será fácil, pero una nueva era ha parido un corazón que irradia amor y amistad sincera entre hombres y mujeres que en su diversidad de formas, colores, lenguas e ideas se reconocen hijos de una sola fragua, la de los hombres amantes de la libertad.

(*) Fragmento del ensayo “Nuestra América” escrito por José Martí, publicado el 1ro. De enero de 1891 en La Revista Ilustrada de Nueva York.

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