LOS GALLOS CUBANOS QUE MÁS ALTO CANTARON


El boxeo cubano tiene resultados plausibles en varias divisiones, una de ellas es la de 54 kilogramos conocido como peso gallo en español (Bantam Weight en inglés), cinco coronas olímpicas e igual cantidad de títulos mundiales incluido el más reciente en Bakú en el cambio efectuado de llevar esa división hasta los 56 kilos.

La primera aparición cubana en citas estivales en ese peso lo realizó el camagüeyano Fermín Espinosa Reyes, quien asistió a los juegos efectuados en Tokio, Japón en 1964, donde llegó hasta cuartos de final, luego de ganar dos peleas, este atleta repetiría su presencia cuatro más tarde en México donde no tuvo igual suerte.

Orlando Martínez a la derecha.

Sin embargo, la primera medalla de oro olímpica obtenida por el pugilismo de la Mayor de las Antillas fue en esa división a través de Orlando Martínez Romero, quien en el combate final supero al mexicano Alfonso Zamora por decisión unánime de los jueces.

Las próximas medallas doradas la obtuvieron Juan Bautista Hernández en Moscú ´80; Joel Casamayor, Barcelona, ´92; y Guillermo Rigondeaux, Sydney, 2000 y Atenas, 2004, además han sido medallista en esa división Arnaldo Mesa y Yankiel León ambos preseas de plata en Atlanta, ´96 y Beijing, 2008, y recientemente Lázaro Álvarez, Londres, 2012.

En el plano mundial el primero en abrir el sendero dorado fue Adolfo Horta en el certamen del planeta celebrado en Belgrado, ´78, primera de las tres coronas alcanzadas en distintas divisiones, Enrique Carrión, Moscú ´89, Guillermo Rigondeaux, en Belfast, 2001, y Mianyang, 2005, y Lázaro Álvarez en la cita de Bakú, 2011.

También alcanzaron preseas de plata en esos torneos, Jorge Luis Romero, en La Habana, ´74; Enrique Carrión, Sydney, ´91; Joel Casamayor, Tampere,´93 y Waldemar Font, Budapest, ´97, en tanto Arnaldo Mesa conquistó bronce en Reno, ´86.

Estadísticamente los zurdos aventajan a los derechos en la cantidad de coronas y medallas, mientras que el boxeador de mayor permanencia en la división resultó Guillermo Rigondeaux, quien lidero las acciones por dos ciclos olímpicos consecutivos, a pesar de la derrota sufrida en la cita mundial de 2003 en Bangkok, Tailandia.

Adolfo Horta, gloria del deporte cubano.

En casi todos los casos sobresalieron estos hombres por su virtuosismo en la defensa, excelente combinaciones de ataques, y porque no poderío en sus manos sobresaliendo en ese aspecto los casos de Casamayor y Rigondeaux, ambos con excelentes manos izquierdas, pero que sabían utilizar muy bien la derecha para abrir camino.

No obstante el más completo de todos fue Adolfo Horta, llamado el hombre del boxeo, total, enfrento en esa y otras divisiones como los plumas, y ligero, a los mejores peleadores de su época, donde había profusión de buenos boxeadores y en todos los casos salió con balance favorable.

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