CAN-SECO O EL IDOLO DE BARRO


Canseco le cantaron el tercer strike

La página en internet de las Grandes Ligas de Béisbol de los Estados Unidos, (MLB), difundió las declaraciones de el presidente de la Liga Mexicana de Béisbol, (LMB), Plinio Escalante Bolio, donde señala que el jugador cubano José Canseco reconoció estar ingiriendo esteroides anabolizantes, que según el código mundial antidopaje son sustancias prohibidas. Como era de suponer la noticia se expandió como reguero de pólvora, los espacios deportivos en los diferentes medios de comunicación en el continente.

Se comentó que el veterano ex jugador de las MLB, tampoco presentó los certificados médicos que acreditarán estar bajo tratamiento, por que de forma inesperada finalizó el paso de este por la LMB nuevamente con más penas que glorias.

Canseco había decidió probar fortuna con el equipo de los Tigres de Quintana Roo, en un raro deseo por e retornar a planos de estelaridad, luego que en abril del año 2001 había realizado su última aparición en las Mayores de los Estados Unidos cuando integró el conjunto de los Medias Blancas de Chicago.

Ahora, nadie conoce a ciencias cierta, cuales fueron las motivaciones que tuvo él para admitir, cuatro años después de retirado del deporte activo, al menos de la Gran Carpa, que durante buena parte de su carrera deportiva había usado esteroides anabólicos y no conforme con aquella “mea culpa”, poco después público un libro, “Juiced” donde afirmaba conocer que más del 80 por ciento de los peloteros de la generación de los años 90′ y principios del siglo XXI utilizaban esa y otras sustancias prohibidas.

Mark McGwire

Así los nombres de varias celebridades quedaron entredichos  Mark McGwire, Sammy Sosa, Barry Bonds, Rafael Palmeiro o Juan Igor González, a los que luego se le unirían otros, como es el caso de Roger Clemens, quienes culpables o no han tenido que comparecer ante la justicia

El pelotero nacido en La Habana en 1964 ha insistido en varias oportunidades  la existencia de un complot de las autoridades de las Grandes Ligas que lo forzaron a abandonar el béisbol y pusieron fin a su carrera en el diamante y que esa situaciones lo llevaron a un punto de no retorno y de “búsqueda de venganza”, sin embargo muchos entendidos criticaron lo hecho por José Canseco lo consideraron de “oportunismo” y “deslealtad”.

Lo que si esta claro es que el libro, y  el escándalo que suscito el mismo, devolvió a la ex megaestrella beisbolera a los titulares mediáticos, que al parecer es lo que más interesa a este hombre que lleva una vida desenfrenada.

Según fuentes bien conocedoras afirman que el pelotero, que en su  momento cumbre fue el jugador mejor pagado de la historia de MLB, se quedó sin fondos, en la ruina, de lo cual  hablan bien  a las claras las penurias que ha enfrentado, odiado por quienes fueron sus amigos, y despreciado por quienes secretamente o no, admiraban sus hazañas en los terrenos beisboleros.

José Canseco, en su faceta de peleador profesional

En el 2009 pacto un combate de artes marciales contra Shaquille O’Neal, luego de que ambos se dedicaron durante buen tiempo calentar la temperatura con “bravuconerías” baratas.

Aunque en realidad debutó en Tokyo contra el gigantesco Hong Man Choi, un coreano que mide 2,20 m., con quien perdió el combate. En otra ocasión igualmente acordó celebrar otro pleito similar en el Hard Rock de Miami, y el caballerito al parecer no quería liarse a trompones y envío a su hermano gemelo Ozzie, solo que a punto de comenzar la contienda fue descubierta la engañifa rufianesca de los Canseco.

A ver, detengámonos en esta última, le ex estrella de las Grandes Ligas, famoso además por el escándalo de esteroides, José Canseco envió a su gemelo idéntico a un combate que él debía tener en el Hard Rock de Miami.

El veterano beisbolista estuvo casado en par de oportunidades y fue denunciadas por ellas  por malos tratos ha sido detenido junto a su hermanito por reyertas en lugares públicos y también por poseer  gonadotropina, que según él tomaba para reemplazar sus hormonas tras haber abusado de los esteroides.

En su deseo de aferrarse a la fama esa señora esquiva que suele coquetear con cuanto galán de pacotilla se encuentra, ahora a los 47 años de edad le devuelve la espalda, el Can-seco ya no es el ídolo de multitudes.

El hombre a quien fabricaron para que fuera el paradigma de las ventajas que ofrece el  supuesto “sueño americano”, a quienes emigran al norte del continente, se desplomo sobre los pies de barro de ese anquilosado sistema.

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