DE BUENOS AIRES A GUADALAJARA (XIII)


Por segunda ocasión en la historia, Winnipeg, capital de la provincia de Manitoba, en Canadá fue sede de los Juegos Deportivos  Panamericanos, la ciudad cuenta con más de 600 mil habitantes situada en la confluencia de los ríos Rojo y Assiniboine y se caracteriza por ser una de las grandes ciudades más frías del mundo.

Entre el 23 de julio y el ocho de agosto de 1999 fue celebrada la justa donde 5 275 atletas provenientes de 42 países se dieron cita en esa urbe norteña del continente para disputar 364 juegos de medallas en las 34 disciplinas convocadas al efecto en busca de los hombres y mujeres más rápidos, fuertes y hábiles del continente.

Sin embargo, una sombra llena de hostilidad oscureció el ambiente festivo de los Juegos al desatarse una furiosa campaña a través de los medios de difusión masivas que a coro emprendieron puras diatribas en contra de la delegación cubana.

respuesta cubana a las provocaciones

Los grupúsculos contrarrevolucionarios que se pasean al sur de Canadá acudieron prestos a llevar su odio y agresividad  y la denuncias de la representación antillana no paso inadvertida al resto de las misiones deportivas presentes en la contienda, quienes firmaron un documento en contra de esos ataques histéricos. A ello se sumó los incorrectos procedimientos usados en los análisis de las muestra para el control de dopaje lo cual  desencadenó otro aluvión de incidías y comentarios malintencionados sobre atletas y autoridades.

Pero, detrás del show propagandístico estaba también el deseo  de arrebatarle a Cuba el segundo lugar por países en el computo general de medallas que desde 1971 era coto reservado para los caribeños, no obstante todo esfuerzo ridículo en ese sentido se estralló contra la vergüenza y la moral deportiva de los deportistas de la Isla.

La cosecha no resultó todo lo elevada en cantidad como en las dos citas panamericanas anteriores, 69 medallas de oro, 39 de plata y 47 de bronce fue el botín alcanzado con esfuerzo, tesón  y gloria de quienes no se dejaron intimidar por las presiones y el acoso salvaje de los acérrimos enemigos de la Revolución.

En el ámbito competitivo sobresalió la actuación del gimnasta Erick López, rey indiscutido de la porfía continental ganador de cinco medallas doradas, y el récord del orbe impuesto por su compatriota Idalberto Aranda en el levantamiento de pesas, al alzar sobre sus cabeza 205.5 kilogramos en el envión de la división de los 77 kilos.

En el atletismo los cubanos ganaron nueve medallas de oro, sobresaliendo por la jerarquía de las marcas los 13:17 segundos de Anier García en los 110 metros con vallas, los 8.52 metros de Iván Pedroso en el salto de longitud, la veloz carreras realizada por Daimi Pernia en los 400 con vallas recorrido efectuado en 53.44 récord panamericano preludio de la hazaña lograda días después en el mundial de atletismo en Sevilla donde volvió a conquistar el oro a una centésima del récord mundial entonces existente en la prueba, y el disparo realizado por la jovencita Osleidis Menéndez al  enviar la jabalina hasta los 65.85 metros.

Los boxeadores no se quedaron atrás y protagonizaron una excelente jornada al conquistar medallas en cada una de las 12 divisiones, con nueve preseas áureas a su haber.

Igualmente sobresalieron la esgrima con ocho títulos el judo femenino con seis primeros lugares de siete posibles, la lucha también obtuvo una buena cosecha, y también el kárate, el taewondo entre otras disciplinas aportaron lo suyo.

En cuanto a los deportes colectivos en béisbol Cuba en titánica batalla alcanzó la medalla de oro y el boleto olímpico en cerrada porfía ante los peloteros profesionales de Estados Unidos y de Canadá, el voleibol masculino de la Mayor de las Antillas recuperó la supremacía del continente, sin embargo las muchachas cedieron después de haber ganado en siete Juegos Panamericanos consecutivos.

La mexicana Ana Gabriela Guevara, considerada por su brillante trayectoria, que incluye el récord mundial en los 300 metros planos, una de las 10 mejores velocistas de la historia fue otra de las estrellas de los juegos y ganadora de la medalla de oro en los 400 metros planos, tuvieron destaque las marcas conquistadas por los marchistas mexicanos Graciela Mendoza en los 20 kilómetros femenino con tiempo de 1:34.19 y Bernardo Segura en la propia distancia para hombres con registro 1:20.17., en el lanzamiento del martillo el estadounidense Deal Lance envío el implemento hasta los 79,61 metros, el relevo corto masculino de Brasil cronometró 38.18 segundos, mientras en el relevos 4×400, también para hombres Jamaica fijó marca de 2:57.97.

Definitivamente y en orden lógico Estados Unidos ocupó el lugar de honor con 37 medallas de oro más que Cuba, mientras Canadá conquistó 64.

La nave panamericana ponía ruta hacia un nuevo puerto Santo Domingo, República dominicana, pero habría que esperar cuatro años más.

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