DE BUENOS AIRES A GUADALAJARA (8)


En 1979, los Juegos Panamericanos pisaron propiamente suelo caribeño, pues en los siete anteriores habían quedado diseminados por las áreas de Norteamérica y Suramérica.

San Juan, Puerto Rico, catalogada por los poetas y cantores como la tierra del Edén, perla de los mares, fue el escenario escogido para la VIII cita del deporte continental, versión que se celebró entre el 1ro y el 15 de julio de aquel año con 3 700 atletas de 34 países.

Más de 1 300 periodistas se encargaron de llevar la información por todo el mundo, junto a la presencia cotidiana de un fuerte dispositivo de seguridad, matizaron la parte extradeportiva de la justa junto al abucheo que recibió el Gobernador de la Isla colonia Carlos Romero Barceló, quien en su carácter de testaferro de los Estados Unidos impuso que se izara la bandera de las 50 estrellas y se entonará el  himno nacional estadounidense, con la venía del presidente de la ODEPA, Mario Vázquez Raña, fue algo que lesionó el sentimiento boricua y de los patriotas independentistas del pueblo puertorriqueño, que se convirtió en el primer récord de la cita.

El hijo del viento

El atletismo estuvo nuevamente por todo lo alto con la presencia de verdaderas luminarias como los cubanos Alberto Juantorena, a la sazón doble titular olímpico en 400 y 800 metros planos, además de recordista del orbe en esta última disciplina, Alejandro Casañas, sub campeón en 110 metros con vallas y ex recordista mundial de la especialidad, y Silvio Leonard, uno de los pocos hombres que por entonces había bajado de los 10 segundos flat en el hectómetro, yen tanto asomaban su perfiles al gran escenario los norteamericanos Carl Lewis, Evelyn Ashford y Renaldo Nehemiah quienes muchas historias darían a conocer en el futuro, también otro campeón de Montreal presente en los Juegos Panamericanos fue el mexicano Daniel Bautista, titular en la marcha de 20 kilómetros.

En el boxeo aunque Cuba acaparó cinco títulos, uno más que Estados  Unidos, y donde destacaron entre otros púgiles Adolfo Horta y Teófilo Stevenson, vio como sus rivales ocuparon la primera plaza por puntos.

Si la natación fue de lo mejor para los estadounidense, en el levantamiento de pesa los cubanos ganaron 23 de las 30 medallas de oro puesta en disputa, en la lucha grecorromana también los criollo dominaron aunque cedieron en la modalidad libre.

El señor jonrón

En los deportes de conjunto, en el béisbol con Bradilio Vinent y Pedro José “Cheito Rodríguez” a la cabeza y el voleibol, no hubo equivocación, las coronas fueron para los hijos e hijas de la Mayor de las Antillas, el baloncesto femenino dejaba por primera en medalla de plata al quinteto de Estados Unidos y Brasil dominaba el fútbol, con Cuba de escolta en una de las mejores actuaciones de este deporte en el país.

La delegación cubana integrada por 493 personas, entre atletas, entrenadores, directivos y personal médico, regresó a casa con 145 medallas en total, 64 de oro, siete más que en México 1975; 47 de plata y 34 de bronce, para consolidar el segundo puesto  por países, aún separado del primer lugar Estados Unidos, pero bien distanciado de Canadá que finalizó en la tercera plaza.

Y como los récords nunca vienen solos nuevamente en la clausura de los VIII Juegos Panamericanos el gobernador Carlos Romero Barceló se llevó la última rechifla, para convertirse en campeón de la ridiculez.

 

Esta entrada fue publicada en deporte y etiquetada , , , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s