LA PROTESTA DE LOS CUBANOS


Antonio Maceo GrajalesHan transcurrido 133 años desde aquel 15 de marzo en el cual un grupo de ilustres cubanos, con el Mayor General Antonio Maceo Grajales a la cabeza, salvaron el honor de la Patria, con una viril Protesta que serviría de testimonio de fidelidad, dignidad y amor por Cuba.

Ante el oportunismo desplegado por el General español Arsenio Martínez Campo, quien aprovechó hábilmente las precarias condiciones de las tropas mambisas, seduciendo  a un grupo de revolucionarios extenuados y que no tuvieron la visión y la capacidad de proseguir la lucha, mientras por otra parte compraba a quienes prefirieron el viejo oro de España, que a la luz irredenta de la independencia.

Millones de palabras se han escrito sobre los hechos, de un lado y del otro del océano, pero en lo que casi todos coinciden es en lo que manifestó José Martí al calificar la Protesta  como “… de lo más glorioso de nuestra historia…”  (1)

Al respecto Fidel Castro en el discurso pronunciado en el centenario del hecho señaló:

“¿… quién puede dudar de que el 10 de octubre de 1868 fue un hecho extraordinariamente glorioso? Y no se trata de comparar unas glorias con otras, unas fechas con otras. Sin 10 de octubre, no habría habido 15 de marzo, sin Yara, no habría existido Baraguá; ¡pero sin Baraguá, Yara no habría sido Yara!. (2)

Con la histórica Protesta, el movimiento revolucionario cubano nacido por la impronta precursora de Carlos Manuel de Céspedes, al alzarse en contra del poderío colonial español, y que tuvo continuidad con el heroico incendio de Bayamo, la Asamblea Constituyente de Guáimaro, de un inmenso valor civilista, dígase lo que se diga, y en los sublimes momentos de los combates y batallas de nuestro pueblo, como aquel arranque de valor de Ignacio Agramonte, con 35 patriotas para rescatar al compañero herido y prisionero, reivindicó a la nación surgida en la manigua redentora y creo las condiciones para que futuras generaciones de cubanos continuarán la lucha pospuesta en esa ocasión.

Con la meridiana claridad que lo caracteriza Fidel, señaló en el discurso mencionado lo difícil de hacer juicios históricos, sobre todo al valorar si habría sido posible continuar, o no la contienda que por 10 años libraban los mambises.

Es cierto que España estaba desgastada por una prolongada guerra donde había invertido cuantiosos recursos, además que para entonces ya no era la gran metrópolis, pero el Ejercito Libertador, tampoco corría mejor suerte, al contrario la región oriental, Las Villas y el Camagüey, sobre todo este último, habían sufrido las peores consecuencias económicas, y aunque en el ánimo de muchos hombres y mujeres existía el deseo de proseguir la lucha, en el terreno se imponía otra realidad.

Además en el campo insurrecto cubano, otros hechos habían causado fuertes impactos, como fue la falta de unidad, entre importantes fuerzas  patrióticas, agudizadas tras las muertes de Agramonte y Céspedes, sin dudas los dos paladines precursores de la Guerra, por lo cual desde entonces y hasta la aparición de Maceo, el movimiento iniciado en La Demajagua careció de un sostén ideológico de peso y de un mando aglutinador.

El Comandante en Jefe Fidel Castro dijo al respecto “…. la guerra se comienza a perder, no aquel día 10 de febrero, no dos ó tres meses antes del Zanjón; la guerra se comienza a perder años antes del Zanjón, la guerra incluso no adquiere todo su desarrollo porque la forma de organización del país en armas no fue la más adecuada. (3)

“La guerra se comienza a perder tal vez con la destitución de Céspedes y los problemas y divisiones que creó; la guerra se comienza a perder en Lagunas de Varona, la guerra se sigue perdiendo en Santa Rita, la guerra se pierde con los numerosos actos de localismo y de insubordinación; la guerra se pierde por la falta de apoyo a la invasión de Máximo Gómez hacia Occidente, la guerra se pierde por un conjunto de factores…”. (4)

Yara, como Baire, o el Moncada; el rescate de Sanguily, como la Invasión a Occidente por Gómez y Maceo en el 95, primero y Camilo y el Ché, en el 58, Guáimaro, como Baraguá, o la Primera Declaración de La Habana, o  los principios expuestos en la Crisis de Octubre; Mal Tiempo, la Sierra Maestra y Girón, todos tienen un denominador común, aquello que Agramonte llamó la vergüenza de los cubanos, respuesta contundente de que contaban para continuar la lucha, y que Maceo, como Martí y Fidel lo han llevado hasta la más sublime expresión revolucionaria.

Al estudiar nuestra historia hagámoslo, pero primero reverenciemos a quienes supieron estar a la altura de su época por amor a la Patria y nos legaron su ejemplo.

(1) (Carta a Maceo 25 de mayo de 1893)

(2) (Discurso pronunciado por Fidel Castro el 15 de marzo de 1978)

(3) (Idem)

(4) (Idem)

 

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