Boxeo Profesional, ¿Crimen sin Castigo?


Hasta nuestros días han llegado imágenes del pugilismo practicado en la cultura cretense, que precedió al desarrollo del Estado griego”. El boxeo es considerado una disciplina de hombres rudos, con más de CINCO MIL años de existencia y que se difundió rápidamente  según puede apreciarse en numerosos dibujos rupestres hallados al sur de Argelia.

Estos reflejan escenas de peleas de puños, las cuales están grabadas en las paredes de los sepulcros de los faraones, los cuales son fieles testimonios de que este tipo de lucha fue practicada en el Egipto Antiguo.

El boxeo no supone exactamente lo que significa el deporte como ejercicio físico en virtud de mayor calidad de vida, un pasatiempo para el disfrute del tiempo libre, recreación y diversión, por lo que u duelo a golpes no llena ese requisito.

Desde luego hay una abismal distancia entre la esencia del boxeo amateur y el profesional,  en el primero existe el concepto del pugilismo como esgrima, el dar y no recibir, además de utilizar medios de protección y un reglamento diferente en el cual la vida y la salud del ser humano es lo fundamental.

Mientras que en el caso de los profesionales, lo primordial es complacer a un público morboso, a promotores y entrenadores inescrupuloso que su único interés en ganar dinero a costa del sudor, la dignidad y la integridad física de los pugilistas.

Para los nacidos mas reciente en Cuba, la triste imagen de la muerte sobre el cuadrilátero, es solo una referencia adquirida a través de la literatura o de las palabras de los que ya peinan canas.

El episodio de la muerte de un púgil, en el escenario de competencia, además de ser un crimen autorizado es el episodio más triste que puede ocurrir en el mundo de los deportes.

La gloria de alzar un título del orbe, o llenarse los bolsillos de dinero, pudiera tener un halo quijotesco, pero en realidad es solo un canto de sirena ante la muerte en plena juventud.

En la Cuba antes de enero de 1959 ese flagelo estuvo presente en más de una oportunidad, fueron varias las madres, las familias y los hogares que estuvieron de luto ante el fallecimiento de uno de sus seres queridos en una pelea profesional de boxeo.

Desde el marinero José Marroquín, hasta Lázaro Sauval, varios pugilistas cubanos tuvieron un trágico final entre el encerado, ellos  fueron Kid Malayo, Sergio Rivera, Gerardo Hernández, Julián Varona y José “tigre” Blanco, la saga de esa lamentable historia fue escrita con la sangre de Bernardo Paret, el último cubano en perecer, víctima de los golpes en una pelea de premio.

Kid Paret nació el 14 de marzo de  1937, en Santa Clara, y falleció 25 años más tarde en la ciudad de Nueva York, no solo a consecuencia de los golpes recibidos en su combate titular ante Emile Griffith, sino por la secuencia de los impactos sufridos en un breve periodo de tiempo.

El  27 de mayo de 1960, el cubano conquistó la corona mundial de los pesos welter en una controvertida victoria ante Don Jordan  en Las Vegas, para perderla casi un año después ante Griffith en  abril de 1961 por nocao, la revancha entre ambos gladiadores se efectuó el 30 de septiembre del propio año, cuando Paret recuperó la faja con un cerrado triunfo por decisión en 15 asaltos.

Luego de esos resultados ante Griffith, Paret fue llevado a una verdadera carnicería cuando lo enfrentaron ante el titular de la división mediana Gene Fullmer, un hombre que lo superaba, no solo en fortaleza física, sino también en experiencia y en herramientas boxística, quien le propinó, como se dice en el argot, una sonada paliza, que sucedió el nueve de diciembre de 1961, la cual dejaron como secuelas fuertes y frecuentes dolores de cabeza.

N0 obstante a ello fue sometido a una nueva y definitiva masacre solo 104 días después frente al propio Emile Griffith, quien golpeó despiadadamente la anatomía del boxeador cubano hasta dejarlo inconsciente sobre el ring, de donde fue sacado en estado comatoso hasta el hospital, donde permaneció hasta su muerte ocurrida el tres de abril de 1962.

Un año después, el cubano Ultiminio Ramos venció por nocaut técnico en el décimo round al norteamericano David Moore, por la faja de peso pluma, quien ingresó al hospital y murió el 21 de marzo de 1963.

Esta era la segunda víctima de Ramos, quien en 1958 había sido el contrincante de José “Tigre” Blanco en la pelea que le costo la vida a este último.

En la década de los años 30 Ernie Schaff , recibió una brutal golpiza de parte de Max Bear, y sucumbió poco después cuando un derechazo inofensivo del intrascendente  Primo Carnera, puso fin a su vida, como parte de una cadena de verdaderos homicidios cometidos entre las 12 cuerdas.

Entre las muertes que registra la historia, el 24 de junio de 1947, el estadounidense Ray “Sugar” Robinson venció por nocaut técnico a su coterráneo Jimmy Doyle, en un combate por el cetro mundial de peso welter. Doyle cayó en coma y nunca logró recuperarse.

Más cerca en el tiempo el venezolano Carlos Barreto ex campeón mundial interino de la Asocación Mundial de Boxeo falleció a consecuencia de los golpes recibidos en un combate ante su compatriota José Luis Valbuena en octubre de 1999, anteriormente recibió mucho castigo del mexicano Néstor Garza en pelea celebrada  en Las Vegas, Nevada por lo que en su siguiente salida al cuadrilátero perdió la existencia por los golpes recibidos en la cabeza.

A la lista de cerca más de 600 muertes ocurridas en la historia de este deporte, hay sumar los miles de hombres y ahora también mujeres, que han visto disminuir sus capacidades físicas y mentales a consecuencias de los golpes recibidos en la cabeza  y otros órganos del cuerpo humano, dejando tras sí un ejercito de seres humanos convertidos en verdaderos guiñapos.

También en ese grupo están los que el alcohol o las drogas los ahoga por igual en un mundo de vicios que suele no pocas veces costarles las vidas de forma violenta como los casos de Vernon Forrest, muerto a tiros en un aparente robo, en Atlanta, Georgia,

Arturo Gatti, asesinado por su esposa en un cuarto de hotel, en Brasi, el nicaragüense  Alexis Argüello, quien se privó de la vida, Edip Secovic, apuñalado en Austria, Edwin Valero, el boxeador venezolano que se erigió campeón mundial ligero, el cual asesinó a su esposa y luego se entregó a las autoridades para finalmente suicidarse.

A pesar de todo, aún una relación interminable de jóvenes que  buscan en el pugilismo rentado una opción ante la  vida, y otros que prefieren arriesgarlo todo por ganar dinero, fama y aplausos, sin contar con la desenfrenada maquinaria de la publicidad, reclamando más fuerza enajenada para alimentar espíritus baratos.

Las causas de estos fenómenos hay que hallarlos en una pobreza extrema, en la desesperación y  la ignorancia, en la marginalidad y la falta de las condiciones mínimas indispensable para una niñez, adolescencia y juventud, tengan tranquila y salud.

Hablar constantemente de estos problemas puede contribuir  a erradicar el flagelo, pero para que cambie la situación se necesita cambios sustanciales de modelos económicos y superestructuras, de esto se trata para que los cuadriláteros no existan jamás crímenes sin castigos.

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